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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Testimonio de Ex - Homosexual en el Penal de Lurigancho- Hno. Fernando Ñaupari

El Sida - Rev. Eugenio Masias

Las 95 Tesis de Martín Lutero


Martín Lutero.

Con sus 95 tesis, Martín Lutero quiso impulsar una reforma de la Iglesia Católica Romana, pero sin proponérselo se convirtió en fundador de una segunda confesión cristiana.

Martín Lutero (1483-1546) oficiaba desde 1514 como sacerdote en la Iglesia de la ciudad de Wittenberg. Su comunidad apreciaba al popular predicador que se había hecho notar por su talento retórico. A menudo se quedaba en su cuarto absorto leyendo la Biblia. Lutero quería descifrar a través de las Sagradas Escrituras la relación entre Dios y los hombres. Una relación que hacía mucho había quedado aclarada, según la Iglesia Católica: Dios se dirigía a los hombres a través del Papa en Roma y a través de los representantes del Santo Padre, los sacerdotes y obispos. Con ello la Iglesia de Roma podía reclamar para sí la interpretación universal de la Biblia y establecer sanciones a quienes contravinieran sus reglas.

95 tesis contra los abusos de la Iglesia

Martín Lutero, en cambio, hizo una nueva interpretación de los Evangelios del Nuevo Testamento, que derivó en otro paradigma cristiano. Para él no había una “mediación apostólica” en la relación entre Dios y los hombres. Lo único que valía eran las Sagradas Escrituras (primacía de las Escrituras), Jesucristo (primacía de Cristo) y la gracia de Dios (primacía de la gracia y de la fe). El detonante de la Reforma fue el comercio de indulgencias, cuyos beneficios iban a ser destinados a la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma, pero también a mantener el lujoso estilo de vida del Papa Leo X (1475-1521), que se encontraba siempre notoriamente al borde de la bancarrota.

Cuando Martín Lutero escribió sus 95 tesis en la habitación de su vivienda de párroco de la Iglesia de Wittenberg, buscaba únicamente poner un alto a lo que él consideraba anomalías en la Iglesia Católica Romana (la secularización, la evasión del celibato). No era su intención entrar en conflicto con el Papa ni tampoco fundar su propia Iglesia. Por ello no clavó tampoco las tesis ese memorable 31 de octubre de 1517 en la puerta de la Iglesia de Wittenberg, sino que las envió para su discusión a colegas y amigos. Ese día no fue un revolucionario, sino un monje preocupado por la salvación de las almas de los miembros de su comunidad. La reacción a las tesis, que se propagaron rápidamente, convirtió a ese angustiado monje en un revolucionario que trastornó de manera perdurable el mundo medieval y cuyos efectos en la historia no tienen parangón.

El reformador fuera de la ley – Lutero no se desdice

El Papa Leo X intentó llamar al orden al monje de Wittenberg amenazándolo con la excomunión, anatemas y en abril de 1521 con un proceso ante la Dieta Imperial de Worms, sin éxito. Martín Lutero no se desdijo de sus tesis en Worms, lo que fue documentado con una “proscripción imperial” (Reichsacht) y acto seguido fue declarado fuera de la ley. En su posterior huída de los alguaciles de la Inquisición, Lutero no sólo pudo contar con un amplio apoyo entre la población, sino sobre todo con la ayuda del príncipe elector de Sajonia, Federico III “el Sabio” (1463-1525). El príncipe elector ocultó a Lutero en el Castillo de Wartburg, donde bajo el seudónimo de Caballero Jorge (Junker Jörg) se dedicó a traducir el Nuevo Testamento al alemán.

Por una parte sus enseñanzas se propagaron rápidamente en el continente europeo. Pero por la otra, el conflicto con la Iglesia Católica, como se pasó a autodenominar la Iglesia romana del Papa, fue adquiriendo dimensiones cada vez más violentas. Ambos bandos comenzaron a armarse. Ese conflicto religioso desembocó finalmente en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), tras la cual la libertad religiosa en Alemania y Europa quedó sellada a través de tratados.



No todos son de nosotros


Rev. Gustavo Martinez Garavito 

“¡Quítate de delante de mí, Satanás!; porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mateo 16:23). Es decir, su mirada no estaba en el Señor, estaba pensando en el bienestar terrenal, estaba pensando en las comodidades, y por eso se equivocó grandemente y trató de persuadir al Señor a que no siguiera adelante, que más bien tomara otra ruta, que evadiera el sufrimiento y la muerte.

Vivimos en un tiempo muy difícil, cada quien busca lo personal, personas que un día se iniciaron en este camino y parecían que iban a permanecer hasta el final, tuvieron un buen comienzo, lamentablemente tuvieron un triste final; por eso pongamos nuestra mirada en el Señor y no en las cosas que perecen.

El Señor amonestó al apóstol Pedro cuando este quiso persuadirle, que tuviera compasión de sí mismo y que no fuera a Jerusalén sabiendo que le esperaban para matarle, pero el Señor tuvo que reprenderlo y decirle: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!; porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mateo 16:23). Es decir, su mirada no estaba en el Señor, estaba pensando en el bienestar terrenal, estaba pensando en las comodidades, y por eso se equivocó grandemente y trató de persuadir al Señor a que no siguiera adelante, que más bien tomara otra ruta, que evadiera el sufrimiento y la muerte.

El apóstol Pablo nombra a Demas, que había sido su colaborador, su ayudante, su compañero de milicia, que había trabajado al lado de hombres de Dios. Pablo dice: “Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo…” (2 Timoteo 4:10). El apóstol Juan dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2:15). El que ama el mundo no puede permanecer para siempre, la Biblia dice: “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).

Demas tuvo un comienzo prometedor, porque llegó a ser colaborador del apóstol Pablo (Filemón v.24), fue compañero de Lucas (Colosenses 4:14), todo eso nos lleva a pensar que Demas tuvo un buen comienzo. Porque tenía capacidades, porque se mostraba que amaba a Dios, que amaba el ministerio, y que amaba la Obra de Dios, y que también sufrió, que padeció necesidades, que fue menospreciado, que fue perseguido, hasta golpeado e incomprendido. Y se le comenzó a dar oportunidades y a ocupar lugares de privilegio porque se le veía fiel, pero en él había otros intereses, había otras motivaciones que luego las mostró.

Pablo esperaba más de su amigo, de su colaborador, esperaba que en sus momentos finales estuviese a su lado, hubiera sido un apoyo, hubiera sido una inspiración, por lo menos hubiera venido a él con una palabra de aliento, pero, ¿qué hizo Demas? Abandonó al apóstol, abandonó al amigo, y se fue amando este mundo, es que su corazón no era fiel.

El apóstol Juan dice: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifieste que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19)

Necesitados de la misericordia del Señor


Somos conscientesque la mayor necesidad que tiene el mundo es la espiritual. Hay una gran crisis por todas partes a pesar que el mundo está lleno de religiones, de credos, de filosofías.
Hay un enorme vacío en el interior de cada hombre que no ha podido ser llenado a través de la religión, los credos; las filosofías o el humanismo, ni de otras cosas, como los placeres, los vicios, el afecto familiar, los cuales no pueden llenar ese vacío, porque ese vacío solo lo puede llenar la presencia del Dios Todopoderoso.

Por mucho que el hombre se afane, vaya de un lugar a otro y haga diferentes esfuerzos, es imposible que su corazón sea libertado o edificado. Es mediante la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo y el Evangelio que los hombres son libertados y cambiados.

Se está predicando por todas partes, precisamente porque ese fue un mandato que el Señor le diera a la Iglesia de “id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”; pero muchas personas, por diferentes situaciones, se ven impedidas para venir al Señor, se sienten atadas, encadenadas, comprometidas por otras cosas o actividades.

Algunas personas son tratadas por la humanidad como si fueran el desecho de la humanidad, pues han caído en lo más profundo del pecado, en la depravación, la inmoralidad, los vicios; la gente no quiere bregar con ellos, no quiere acercarse, no quiere ayudarlos a salir de esa condición, porque consideran que ya no tienen arreglo, que no hay solución, no hay medicina, no hay mejoría, que todo esto es imposible.

Amados lectores quiero decirle que aunque las personas hayan caído en esta condición, o estén excluidas por el resto de la humanidad no están excluidas de la misericordia y de la gracia de Dios. Quiero decirle que para la misericordia de Dios no hay barrera, no hay frontera, ni dificultades que puedan impedir su salvación.

Si usted quiere le abre el corazón y le clama; Él le responderá, llegará a su vida no importa cuál sea la condición en la cual se encuentre, para Dios no hay barrera, no hay obstáculo, no hay imposibles, Dios puede sanarlo, puede hacer un milagro, puede libertarte de la droga, de la prostitución, de la inmoralidad, puede sacarte de la desgracia y de la miseria en la que uno esté. Él vino a darnos una vida mejor. Amén.

El descuido


“Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él... Y no queriendo él irse, lo hirió Abner... y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio”, 2 de Samuel 2:20-23.
“¿Había de morir Abner como muere un villano? Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él”, 2 Samuel 3:33-34.

Esta endecha se hace sobre un general, un príncipe de Israel, un hombre con una capacidad tremenda para la guerra. Un joven llamado Asael, (hermano de Joab y Abisaí, sobrinos de David) tenía cualidades de guerreros especiales: salió corriendo detrás de Abner hasta alcanzarlo. Abner le advirtió diciéndole que no lo siguiera, que se apartara de él, de otro modo tendría que matarlo, y entonces no podría levantar el rostro delante de su hermano Joab. Pero Asael no quiso apartarse, Abner lo hirió con la lanza y cayó muerto.

Asael miró a Abner y consideró que por la edad madura de éste, él podría vencer. Se le olvidó que los generales no son jóvenes, sino hombres que han llegado a esa posición, madurados en las batallas, curtidos en los combates, diestros en la guerra.Abner no alcanzó el rango de general por simpatías o favoritismos, llegó a este grado porque tenía un recorrido de victorias. Si alguien llega al grado de general, es porque no lograron matarlo siendo soldado, ni tampoco cuando fue ascendiendo de grado.Asael pensó que como el general ya no era tan joven, podía alcanzarlo y matarlo, veía esto como una empresa fácil. Abner le advirtió: “echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti de sus despojos”, pero Asael no le escuchó, pensó que como lo había alcanzado también podría matarlo.

Sin embargo en 2 de Samuel 3:33-34, se hace una endecha sobre él, esta es la endecha del descuido. “¿Había de morir Abner como muere un villano? Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos”. ¿Cuál fue el problema de Abner? Él sabía que Joab era su enemigo, desde el mismo momento que acabó con la vida de Asael, sabía que Joab y Abisaí serían sus enemigos. Él mismo había confesado: “¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?” Todo esto Abner lo sabía con anticipación, y si él lo sabía ¿por qué Abner muere en las manos de Joab?

Abner fue a visitar a David para conseguir arreglos diplomáticos entre la casa de Saúl y el reino de Judá; llegó hasta David en paz y se fue en paz. Cuando Joab llegó a la ciudad y se enteró de que Abner había venido a David, y se había ido sin que nadie le molestase, mandó llamar a Abner sin que David lo supiera, y pretextando tener un mensaje para él, lo llevó aparte y lo mató. Abner no vino con sus guardaespaldas, fue sólo, sabiendo el peligro que corría, se descuidó al pensar que Joab no lo mataría estando en el reino de David.

El descuido nos puede jugar una mala pasada, no se puede confiar en el enemigo, siempre se atreverá a atacarnos haciendo lo que no esperamos. Cuando somos conscientes de que el diablo anda alrededor como un león rugiente, ¿por qué entonces se descuida el cristiano? Sabemos de antemano que hay cosas que nos hacen daño, que hablar con ciertas personas nos perjudicará, que es peligroso detenerse con tal o cual persona, que si no nos apartamos de esa senda seremos traspasados, pero nos descuidamos hasta que de repente se oye la endecha: “Abner si tú eras un general, ¿cómo moriste como un villano, por qué caíste?” ¿Por qué cae un hombre o una mujer de Dios si sabía de antemano donde estaba el problema, donde lo iban a matar?

Tendría que haber entrado en la presencia del Señor para ayunar, orar y buscar en la Palabra de Dios la salida, rodearse de gente que lo pudiera socorrer. Hay quienes están avisados, sienten en el corazón la alerta divina, sea creyente o ministro, saben que Joab los quiere matar ¿por qué van a su encuentro? Cuántos llantos y endechas se levantan ante los que se suponía no tenían que haber caído, porque tenían la madurez, conocían la Palabra, pero se descuidaron y son endechados. ¡Tengamos cuidado con el descuido!

La mayoría de estadounidenses tienen una Biblia y no la leen


Es posible que te sorprenda saber que Estados Unidos está decididamente a favor de la Biblia.

Según un estudio realizado por la American Bible Society, Barna Research encuestó a 2.000 estadounidenses y descubrió que 9 de cada 10 hogares tienen una Biblia. Un total del 86 por ciento de los encuestados indicaron que consideran que la Biblia es sagrada y esa es la buena noticia.

Pero esta visión positiva de la Biblia en los Estados Unidos plantea una pregunta: ¿Leen la Biblia los norteamericanos? Más de la mitad de los encuestados como parte del estudio de la Sociedad Bíblica Americana, informó que había un conocimiento medio de la Biblia, mientras que casi una cuarta parte de los adultos dicen estar muy bien informados sobre el tema.

Dos tercios de los adultos identificaron correctamente lo que significa Juan 3:16 (capítulo), lo que indica un conocimiento práctico de la construcción básica de la Biblia. Siete de cada 10 respondieron que la Palabra es inspirada de Dios.

Otros datos sobre la no aplicación de la Biblia

Según los últimos datos del Censo de EE.UU. de este año, aproximadamente uno de cada dos primeros matrimonios termina en divorcio, 42 por ciento de los estadounidenses creen que el juego no es un problema, 23 por ciento cree que mentir para no herir los sentimientos de alguien es moralmente aceptable.

Al menos 1.500 hombres, mujeres y niños salen gravemente heridos o muertos cada año en los EE.UU. como resultado de las disputas sin sentido y altercados.

Biblia en estante sin influencia

De hecho, el 54 por ciento de los encuestados piensa que la Biblia tiene muy poca influencia en los EE.UU. la sociedad actual. Ellos reconocen, que la influencia de la Biblia puede traer cambios positivos en nuestra sociedad.

“A medida que se comprometan activamente con las Escrituras, creo que vamos a empezar a convertirnos en personas cuyas vidas, no sólo reflejan palabras que se dicen. Lamar Vest, presidente y CEO de la American Bible Society fundada en 1816. Fuente: Fox News

La buena voluntad de Dios



Rev. Jorge Álvarez

En realidad la voluntad de Dios demanda una entrega total, perfecta y agradable. Cuando hablamos de la buena voluntad de Dios, es encontrar la perfección en Él que es agradable.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”, Romanos 12:1-2.

Encontramos aquí que Pablo hace un alto para hablarnos de la demanda de un sacrificio, sabemos que la ofrenda que se demanda es aquella que va más allá de la que rutinariamente podemos entregar. No es aquella que se da sin mucho esfuerzo, sin mucha entrega, comprometiendo y entregando una parte de nuestra vida. En realidad la voluntad de Dios demanda una entrega total, perfecta y agradable. Cuando hablamos de la buena voluntad de Dios, es encontrar la perfección en Él que es agradable. Estos sacrificios eran como los que encontramos en las Escrituras en el Antiguo Testamento.

ROMANOS 12:1

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”, Romanos 12:1. Pablo presenta la petición como un ruego, la presenta como una súplica, como un clamor para encontrar la buena voluntad de Dios. Se dirige a los creyentes, y les está reclamando, les está demandando un sacrificio, una entrega, y esta es una entrega total. Hay cosas que tenemos que entregar, especialmente tenemos que entregar el cuerpo, esto es esencial, el Señor necesita nuestro cuerpo para poder glorificarse. Podemos ver en este pasaje bíblico cinco cosas que Dios nos está pidiendo: 1) Que presentéis vuestros cuerpos, 2) en sacrificio vivo, 3) en sacrificio santo, 4) en sacrificio agradable a Dios, y 5) vuestro culto racional.

Que presentéis vuestros cuerpos

Los miembros del cuerpo son instrumentos de servicio, pues servimos a Dios con todo el cuerpo. El cuerpo es el siervo de la cabeza, y el cuerpo no hace nada si la cabeza no le da órdenes. Esto nos lleva a un orden: Primero es el Servicio para luego entrar en la Voluntad de Dios. Ningún lema pudo haber sido mejor que Voluntad, porque esto viene detrás de un servicio, entonces la iglesia es siervo de Cristo, porque la cabeza es Cristo y nosotros tenemos que servirle a Él, a nuestro Señor Jesucristo.

Cristo como la cabeza viviente, es complacido por la iglesia, somos el cuerpo y Él quiere usarnos a nosotros para que podamos cumplir su voluntad y obrar en todos sus propósitos. Es decir que si todos los miembros del cuerpo se entregaran totalmente a Dios, entonces acontecerían grandes cosas. Él va a realizar su voluntad a través de todos nosotros, al actuar debemos estar en las manos de Dios, no podemos salir de sus manos, de sus propósitos y de su voluntad.

En sacrificio vivo

Lo primero que nos demanda es que presentemos nuestro cuerpo en este sacrificio, en aquello que nos lleva a alcanzar la buena voluntad de Dios. En el Antiguo Testamento los judíos presentaban el cordero y lo traían al sacerdote, ellos entregaban el animalito al sacerdote; ahora nosotros entregamos nuestro cuerpo al Señor. La Palabra de Dios nos dice que tenemos que presentar nuestro cuerpo en sacrificio vivo.

En el Antiguo Testamento se traían los corderos al altar y eran sacrificados, eran muertos. Cristo acabó con los sacrificios en el altar. Ahora Cristo desea un sacrificio vivo, porque no se puede hacer la voluntad de Dios si se está muerto; ese es el problema de muchos que están sin vida, muertos en sus delitos y en sus pecados; muchas organizaciones y concilios están ya muertos, creyentes y pastores muertos, ellos no pueden presentar el sacrificio que Dios requiere. Tenemos que vivir sobre el altar, nuestro Señor quiere un sacrificio vivo, hay que hacerlo ahora. “El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”, Romanos 8:6.

Ahora sobre el altar no se va a traer un animal para sacrificarlo, ahora hay que traer nuestro cuerpo, hay que entregarlo todo para hacer un sacrificio vivo. Entonces presentamos el cuerpo, esto es ponerlo todo, aquí no excluye nada; aquí hay que poner las manos, los pies, la boca, hay que poner la mente, el corazón, aquí hay que ponerlo todo para hacer su voluntad y llegar a la buena voluntad de Dios. Tenemos que estar en el altar, en el altar está el fuego, el altar tendrá que arder, ahí está la Shekiná de Jehová, ahí está la presencia del Señor, ahí está la gloria de Dios; esa es la vida que Dios quiere para ti. Hemos pasado el Servicio y fuimos aprobados, ahora entramos a su Voluntad.

Un sacrificio santo

Si el corazón, el cuerpo y la vida son santas Dios mora ahí. Un Dios santo quiere habitar en templos que son santos. Por eso tiene que haber un sacrificio santo, hay que sacrificar aquellas cosas que tratan de levantarse y que nos impiden santificarnos. Pero nosotros estamos santificando nuestro templo, y vemos como el Espíritu de Dios está tomando control y va limpiando nuestros conductos espirituales y a la medida que vamos avanzando, vamos sintiendo que nos va envolviendo una presencia, una gloria, una libertad especial que viene del cielo. Somos el templo del Espíritu Santo.

Un sacrificio agradable a Dios

El Señor está buscando un sacrificio agradable, un sacrificio que sea aceptable. Esto de aceptable es entrar a experiencias que nos van a llevar a la voluntad de Dios, porque sin aquellas experiencias no se llega a esa voluntad. Dios quiere probar la perfección de su voluntad en nosotros, la cual va alcanzando la perfección a la medida que nos vamos entregando y sometiendo. Él quiere que profundicemos esa voluntad que nos va a llevar a ser mejores cada día. Sométase, pues, a la voluntad de Dios.

Vuestro culto racional

Cuando no hay una entrega total del cuerpo, cuando no hay un sacrificio vivo, y no hay un sacrificio santo, y no hay un sacrificio agradable a Dios, entonces no se puede celebrar un culto racional. El cuerpo nos lo dio el Señor, este cuerpo no nos pertenece, este cuerpo le pertenece a Dios. Él quiere disponer de todo nuestro cuerpo, pero aquí estamos luchando con el Señor, porque hay una parte que queremos entregarla y hay otra parte que es caprichosa, que es voluntariosa, donde predomina el ego. Es irrazonable negarle a Dios lo que le pertenece, el cuerpo es del Señor.

ROMANOS 12.2

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”, Romanos 12:2. Podemos ver en este pasaje bíblico tres aspectos que Dios nos está solicitando: 1) No os conforméis a este siglo, 2) transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, y 3) comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

“No os conforméis a este siglo”

No importa los principios, no importa la doctrina bíblica y la Palabra de Dios; el siglo trata de cambiar todo esto para se acomode a este, pero nosotros no nos podemos esconder en los cambios del siglo, en las modas y en las apariencias del siglo. Aquí nosotros somos un Movimiento Misionero Mundial que es de santidad y queremos movernos en “la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. No queremos el mundo aquí adentro, no queremos que se acomode al siglo; que la iglesia no se acomode al mundo, que no haya gente que este dividida; nosotros no somos de este siglo, y le decimos al mundo ¡Fuera!

“Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”

Tenemos que producir una transformación en la mente, ya que esta al resistirse no producirá cambio. Si yo no me transformo en mi vida interior, jamás voy a ver la transformación externa. Quiere ver una transformación externa tiene que haber una interna. Los renovados tienen la mente de Cristo; el problema es que la mente se llena de muchas cosas materiales, en vez de llenarla de la Palabra de Dios, se está llenando de revistas pornográficas, de videos obscenos, y de otras cosas más. Hay que sacar toda esa basura, hay que sacar todo lo malo para que haya una mente y un entendimiento renovado, una mente sana.

“Para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”

Aquella que está manifestada en su amor. Que si encontramos su amor, encontramos la voluntad perfecta de Dios, pero si no encontramos el amor estamos lejos de esa voluntad. “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”, 1 Juan 4:16. Cuando el apóstol Juan dice que “Dios es amor” nos señala la naturaleza esencial de Dios. A través de la demostración del amor experimentamos la voluntad de Dios.

En Génesis (capítulos del 6 al 9), se nos dice que Noé hizo la voluntad del Señor, y Dios lo capacitó de una forma extraordinaria. Jehová Dios le dijo: “Hazte un arca de madera de gofer…” (Génesis 6:14). Cuando nos ponemos en las manos de Dios, Él nos capacita, Él nos prepara y nos pone a realizar cosas que jamás habíamos pensado ni habíamos soñado. Hay muchos que han desarrollado labores que no sabían, que las han aprendido en el Señor. Dios capacitó a Noé, y lo puso a construir un transatlántico de tres pisos donde acomodaría cantidad de animales grandísimos y pequeños.

Dios lo capacitó para hacer algo grande, que era considerado una locura, por eso la gente lo llamaba “loco”. Noé estaba construyendo un transatlántico, no había cerca un río ni siquiera un mar, y lo estaba realizando en una región montañosa; ni los medios de arrastre que existen en la actualidad no hubieran podido transportar el arca en medio de esas montañas, era una locura. Dios le dijo: “Aquí es el lugar, aquí vas a edificar, aquí vas a construir el arca que salvará del diluvio la vida de toda especie animal”. Noé hizo la buena voluntad de Dios, aquella que es agradable y perfecta.

En el libro de los Jueces (capítulos del 7 al 8) encontramos a Gedeón con trescientos hombres quienes tenían que enfrentarse a un ejército de ciento veinte mil soldados, eso era una locura. Pero Dios es el que capacita a su pueblo, la obra no la hacemos ni tú ni yo, la obra la hace el Señor, a Él le damos la gloria y la honra, Él es el que hace la labor. Entonces no es la matemática ni los números, eso no tiene importancia, porque cuando Él quiera hacer algo, no importa que sean unos ciento veinte mil hombres contra unos trescientos, allí está Dios quien tiene la fuerza y el poder. Gedeón hizo la buena voluntad de Dios, aquella que es agradable y perfecta.

Dios es el que nos capacita. Entendamos que muchas veces inventamos cosas o situaciones que nos limitan, incluso nos hacemos víctimas e inservibles, y no iniciamos nada, y decimos: “Yo no sé, yo no tengo la capacidad ni la madurez, yo no lo puedo hacer…”, pero eso no es así. Cuando vamos a las Sagradas Escrituras encontramos hombres y mujeres que no tenían capacidades, pero Dios los capacitó para que hicieran la voluntad de Él, muchos de ellos no conocían cuál era esa voluntad, pero estaban haciendo lo que se les ordenó. Lo que tenemos que hacer es empezar a obedecer, a cumplir lo que Él nos ha encomendado.

El apóstol Pablo fue capacitado para predicar a los gentiles, y para establecer congregaciones. Muchos de nosotros no sabíamos hacer nada, no sabíamos hablar, éramos muy tímidos, como el caso mío, jamás pensé que yo podría predicar la Palabra de Dios. Si conocemos a Dios conoceremos su voluntad, porque en Él no hay limitaciones. Estemos seguros que el Señor nos va a capacitar para hacer grandes cosas que no nos habíamos imaginado ni pensado, no duden de sus capacidades, de sus fuerzas, de sus recursos, Dios nos equipará para cumplir con esa voluntad y poder desarrollar la voluntad del Señor. Jesús dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”, Juan 4:34.

Una vez que conozca la voluntad de Dios, su vida accederá a la perspectiva correcta, una vez que la encuentre, una vez que conozca lo que Dios está haciendo verá lo que debe hacer. Si no lo ve entonces está lejos de la voluntad de Dios y por eso no lo conoce. Si quiere buscar la voluntad de Dios, pero lo busca de acuerdo a sus propias fuerzas, entonces no la va a alcanzar, no va a conseguirlo, porque este no es un asunto de fuerza, hay algo en la fuerza humana, que el Señor quiere romper y quiere quebrantar.

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”, Mateo 11:29. El yugo significa “instrumento para la labor forzada”. El yugo era un instrumento hecho para dos bueyes que van a trabajar en el campo. No se ponían dos bueyes viejos; uno de ellos tenía que tener experiencia, este era el buey viejo; y había que crear un surco; el surco tenía que ser derecho, no podía ser curvo; el buey viejo o de la experiencia se juntaba con el buey joven, entonces lo doblaba, porque para que vaya con el yugo tenemos que estar doblados, el yugo doblaba a la bestia.

Entonces cuando iba el buey joven tirando para los lados, el buey viejo lo iba jalando y lo iba trayendo para que entre en el surco; porque hay que caminar en el surco, no puede salirse; el problema es que muchos quieren ser bueyes viejos, o creen que tienen experiencia, pero no tienen ninguna, y tampoco la quieren buscar, hay que enyugarse con aquellos que tienen la experiencia. Como pastor quiero que la iglesia se enyugue conmigo para hacer el surco y para llevarlo por la dirección correcta, porque tiene que ser en línea recta, esos surcos no tienen que estar dando curvas.

Entonces el pastor que es el buey viejo, se enyuga con algunos bueyes jóvenes, y en seguida estos bueyes jóvenes comienzan a recomendar al pastor y a decir: “Esos surcos lo podemos hacer, tomando por aquí y por allá y poder avanzar”. Hay muchos que están luchando, porque no resisten el yugo. A los pastores les gusta que las ovejas se pongan el yugo con ellos, y a los pastores les gusta ponerse el yugo con los supervisores, y a los supervisores les gusta ponerse el yugo con la oficialidad, porque es la experiencia del buey viejo la que hace falta. El símbolo del yugo es servidumbre, primero es el servicio y luego la voluntad, y el buey está ahí para servir.

El símbolo del yugo es el servicio, pero también es sujeción. El servicio y la sujeción van juntos. No se podía forzar un par de bueyes que trabajan para su amo, en las cosas de Dios esto no es un asunto de fuerza. Hermanos hay gente que desea salirse del yugo, que no quiere caminar, que no está haciendo el surco como hay que hacerlo, y se les dice: “Aquí es el surco, el surco es recto, no puedes irte por la derecha, no puedes salirte…”, pero se están saliendo del yugo. Hay muchos que no lo quieren, y en esta obra el que no quiere el yugo no puede estar con nosotros, porque aquí tenemos que estar enyugados con Cristo, enyugados de acuerdo a las responsabilidades que Dios nos ha dado.

Antes de ponerle el yugo a ese par de bestias, hay que quebrantarles su voluntad, no era posible que se le pusiera el yugo a un animal que tiene voluntad propia. Las bestias son indomables, son tercas, y si se le pone el yugo sin quebrantarle la voluntad, esa bestia puede morir, porque no está preparada para esa tarea. Si todavía es indomable, si da golpes, entonces hay que romperle la esperanza, hay que matar sus planes y metas, hay que destruirle sus sueños, hay que destruirle todas sus aspiraciones. Entonces cuando se quebrante, ahí recién podrá entrar en la voluntad y el propósito del Señor, y podrá ser enyugado y podrá servirle con alegría a Dios.

Sabemos que tú y yo no tenemos que presionar nada, solamente dejar que Él abra la puerta, no tenemos que forzar ni presionar, no tenemos que indicarle ni ayudarle a Dios. Hay muchos que están detenidos y estancados, cuando Él nos está diciendo cual será el resultado. A veces pensamos que esto es como tener un mapa de viaje, para tomar una ruta; en la voluntad de Dios no hay mapa, ni hay equipos sofisticados, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, Juan 14:6. Necesitamos saber el camino y tenemos que llegar y ubicarnos en su voluntad.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”, Mateo 16:24. Si alguno quiere seguir a Jesús tiene que negarse a sí mismo, esto no es otra cosa que quebrantar su propia voluntad. Pero sigue diciendo: “Tome su cruz, y sígame”; ahí no está diciendo cargue su cruz, está diciendo tome su cruz. ¿Qué significa la cruz para Cristo? Significa someterse a la voluntad de Dios, que Jesús venga y muera en la cruz y que allí se celebre la pascua gloriosa a través del derramamiento de su sangre.

¿Cuándo estamos en el centro de su voluntad? Cuando cumplimos lo que Él dice, y entregamos nuestra vida para que sea realizado su propósito. Surge ahora una pregunta ¿qué haré con mi vida mañana? ¡Pues yo mañana voy a iniciar esto, mañana voy a hacer esto y lo otro…! La pregunta correcta sería ¿qué quiere Dios que haga hoy? Pues Dios quiere que comience hoy mismo.

Cuando seguimos a Jesús día a día, Él vendrá a mostrar muchas soluciones. “Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”, Génesis 12:1. Aquí vemos que Abraham anduvo por fe y no por vista, se le conoce como el padre de la fe. Abraham siguió a Dios día a día, él no sabía lo que iba a encontrar, él no sabía hacia donde iba. Abraham se movió con su familia en el desierto, llevando sus pertenencias, eso no le costó unos días, ni unas semanas, ni unos cuantos meses, porque la voluntad de Dios hay que buscarla siempre. El Señor te dice ahora: “¿Por qué has dejado de caminar? Si tú empezaste a caminar e ibas bien, ¡Levántate y camina!”.

El Señor está diciendo: No te quedes ahí sentado ¡levántate!, empieza hoy la voluntad de Dios, empieza a caminar. Abraham no se detuvo, él dijo: ¡Ese es el secreto, ese es tu voluntad, eso es lo que tú quieres que yo camine día a día…! Abraham dependía de que Dios le dijera a donde tenía que ir, él no lo sabía, se le había dicho levántate y sal a la tierra que yo te mostraré. Empieza a caminar, empieza a moverte, empieza a abrirte camino por donde tú no entiendes, camina en medio de las luchas y de los ataques, que viene el enemigo y te dice: ¿Qué haces caminando? ¿Hacia dónde vas que estás solo? Ahora escucha la voz de Dios que te dice: ¡Levántate y anda! obedece y camina en el propósito que Dios tiene para tu vida.

A Abraham le costó mucho tiempo encontrar la tierra de Canaán (Génesis 22). Tenemos que ser probados para encontrar su voluntad, y a veces evadimos las pruebas, así evadimos el proceso de Dios. “Probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré”. Aquello no era tan agradable, seguro que ni aun para nosotros, a lo mejor ni la cumplíamos y la pasábamos por encima, en contra de la voluntad de Dios.

¿Estás dispuesto a empezar a caminar como lo hizo Abraham? Ya sabes que luego vendrán exigencias mayores para entrar en la voluntad de Dios, porque esto no se queda en una área superficial, el Señor nos va a llevar a aguas profundas y diremos: ¡Sea echa tu voluntad en mi vida! Amado lector empiece a subir, empiece a tomar altura, no se detenga, pero tiene que sacrificar lo que más ama. Empiece a hacer la buena voluntad de Dios. ¡Dios le bendiga!s

Fortaleciéndose en el hombre interior


Rev. Álvaro Garavito

“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder, en el hombre interior por su Espíritu”, Efesios 3:16.

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:14-16). Me llama la atención poderosamente que este hombre de Dios, el apóstol Pablo, escribiendo a los efesios hace esta referencia tan maravillosa, que tiene importancia hasta el día de hoy para toda la Iglesia en general.

Pablo dice: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 3:14), para orar, para interceder, para clamar por las vidas. Es maravilloso que alguien se acerque y le diga que ha pasado noches de agonía orando por su vida, orando por su ministerio, orando para que Dios le levante y pueda convertirse en un instrumento poderoso en las manos de Dios, eso es alentador.

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda la familia en los cielos y en la tierra” (Efesios 3:14-15). Luego viene a especificar, lo que estaba determinado, el propósito “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder, en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16). La razón por la cual este hombre de Dios doblaba sus rodillas, para clamar delante del Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo era para que cada uno de ellos fuera fortalecido en el hombre interior y esto es verdaderamente importante, necesario, imprescindible.

Estamos viviendo en una sociedad que conforme pasan los días se corrompe más, se degenera, se ensucia. Hay más problemas económicos, más violencia, crimen, mentira, prostitución, homosexualidad, lesbianismo. Hermanos no estamos viviendo en un lugar cerca del cielo, estamos viviendo muy cerca del infierno. Solamente aquí en esta tierra podemos escapar de la contaminación del mundo y de las situaciones contrarias que nos rodean. Si nuestro espíritu está fortalecido tendremos una fuerza poderosa en nuestro hombre interior y vamos a ser capaces de repeler el ataque del enemigo, de rechazar la tentación; ningún creyente frío, apático, tibio, será capaz de resistir la tentación.

Muchos líderes de concilios o de organizaciones importantes, llámense diáconos o ancianos, llámense siervos, como se llamen están cayendo por todas partes de la tierra, porque se han debilitado espiritualmente. Satanás tiene como tarea debilitar la vida espiritual del líder y del creyente. Oímos de personas que caen todos los días, he meditado que en el cielo hay un gran trabajo, miles de ángeles ocupados las veinticuatro horas del día; a los que se convierten los ángeles están escribiendo su nombre en el libro de la vida; y a otros, a aquellos que pisotean la sangre de Cristo, que pisotean la senda de la vida, que se descarrían y que se van de nuevo a servir al mundo, los ángeles están pasándole el borrador al libro de la vida.

Amados, hay una razón poderosa para el hombre de Dios, el de tener una fortaleza en su hombre interior, en su espíritu, ahí es donde radica la fuerza del cristiano. La fuerza nuestra no radica en la carne, la carne tiene que debilitarse, el apóstol Pablo dice: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10), pero cuando soy fuerte, entonces soy débil. No sabemos en qué tremenda circunstancia o agonía o determinación se encontraba Pablo, pero él clamaba al cielo, clamaba al Señor que le quitara un aguijón en su carne que lo abofeteaba, que lo golpeaba continuamente, la respuesta divina no se dejó esperar, el Señor le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).

La debilidad es cuando el poder de la carne se debilita, cuando la persona es golpeada a través de la prueba, del dolor, de la enfermedad, de la situación económica, de la persecución, de la calumnia, de la burla, la persona entonces se siente débil. Espiritualmente hablando ya no es altivo, ya no es grosero, entonces se siente débil en la carne; y cuando surge el poder glorioso del Espíritu, entonces se ha fortalecido el espíritu, empieza esa persona a ser más humilde; porque cuando estaba poderoso en la carne no le aceptaba a nadie un consejo, no permitía que nadie le señalara un error, quería vivir independientemente de los demás. Por eso gracias a Dios por las pruebas que atravesamos, sabiendo que todo esto es solamente un proceso.

Lo que Dios se propuso hacer con este hombre de Dios, fue debilitar su carne a través de un aguijón que lo abofetee, que lo humille, entonces este hombre en su espíritu entiende que es débil. Cuando una persona se siente débil (en su carne) empieza a aparecer en su vida características muy atractivas como son la humildad, la amabilidad, la sencillez, y otras virtudes más; su carne se debilitó y ya no está pensando en él, está pensando en los demás. Cuando una persona está carnal, esta no saluda a nadie, más bien espera que le saluden; espera que todos le den un vaso de agua, pero él no se la da a nadie; que todos hablen bien de él, pero él no habla bien de nadie; eso es la carne pero el poder del Espíritu va a debilitar esa carne.

La Palabra de Dios claramente dice: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gálatas 5:16-17). Cuando la carne esta fuerte se opone al Espíritu y el espíritu dice tengo hambre y sed de Dios, la carne nunca tendrá hambre de Dios, sabe que tiene hambre de playas, de cines, de películas de terror, la carne se alimenta con pornografía, se alimenta con minifaldas, con modas indecorosas, modas sucias y corruptas, esa es la carne pero el Espíritu le inclina a tener hambre y sed de Dios.

“El deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne” (Gálatas 5:17), tienen una lucha entre sí. A la carne le gusta las cosas de la tierra como la pereza, el sueño, el ir solamente el domingo al templo; que lujo y el resto de la semana descansando, viendo televisión, viendo novelas, viendo películas sucias, porque los que hacen eso no vienen ni a la convención; es una lucha poderosa avalada y apoyada por el diablo, la carne está asesorada por las tinieblas. Pero el espíritu esta asesorado por el Espíritu de Dios, por eso el apóstol Pablo clamaba que fuéramos fortalecidos en el hombre interior por el Espíritu, cuando tenemos esa fortaleza del Espíritu de Dios en nosotros, entonces la carne no nos puede detener.

Y el espíritu fuerte en el hombre es comparado con un vehículo automotriz que no se ve tan moderno, pero tiene un motor poderoso que mueve al vehículo por encima de las piedras y de los troncos, no hay quien detenga ese carro, cualquiera no compite con él. Pero de qué nos serviría tener un carro lujoso, muy brillante, recién pulido, y que el motor no sirva, que en un arrancón quedó tirado, y hay que estar empujándolo. Así es aquel que teniendo la apariencia de creyente, a la hora de arrodillarse a orar, se queda dormido; su espíritu esta atrofiado, está atado, necesita ser fortalecido por el Espíritu de Dios. Nadie podrá ser un cristiano de verdad, si su espíritu está debilitado.

En Romanos 7:24, leemos: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Aquí Pablo está reconociendo que su espíritu y su alma, viven en un estuche de muerte, un estuche de carne y hueso, que es un cuerpo de muerte, que la Biblia dice que este cuerpo no heredará el reino de los cielos, al cielo no entrara carne ni sangre. Por eso la carne se rebela contra el Espíritu, esa lucha que usted siente para orar, esa batalla que siente cuando el pastor cita una vigilia, las miles de excusas que saca la mayoría para no ir al ayuno, ese es el día que más hambre le da, es una batalla ¿por qué? porque la carne no está interesada en nada de lo que es de Dios, el único que está interesado es su espíritu y alma.

Génesis 6:5, leemos: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. La carne continuamente está pensando en el mal, vivimos en un cuerpo de muerte, estamos metidos en este cuerpo de muerte; en este pasaje bíblico de Génesis se nos dice que el Señor vio la maldad de los hombres que era mucha sobre de la tierra. No nos podemos imaginar que le deparará a la gente que asiste al culto de vez en cuando, algunos llegan después de varios días para cantar un especial; si uno que vive ahí metido orando, ayunando, reprendiendo y perseverando, se nos hace difícil para entrar al cielo, como será de aquellos que andan a medias tintas a qué cielo llegarán. “Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 Pedro 4:18).

El Mateo 26:41 el Señor dijo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. Si yo sé que mi carne es débil (en este sentido no quiere las cosas de Dios), tengo que fortalecer mi espíritu. Si mi espíritu está fuerte es porque está siendo alimentado con la Biblia, con la oración, con la búsqueda del rostro del Señor, con la consagración, con la comunión unos con otros; si el espíritu esta fuerte en esa capacidad podrá rechazar cualquier tentación. Pablo dijo: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo… para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser  fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:14-16). No podemos estar débiles en el espíritu en este tiempo, hoy en día hay tentaciones sexuales, hay muchos creyentes enredándose con instrumentos del demonio del mismo sexo, el diablo le lanza muchos dardos, por eso agárrese de la Palabra del Señor, agárrese del poder de Dios y reprenda  al diablo en el nombre de Jesucristo.

Hay gente que dice: ¡Hay que duros son estos del Movimiento Misionero Mundial! Aquí tenemos que estar parados en la Roca, no en la arena, en la arena no te pares, párate en la Roca inconmovible de los siglos; ya sabe hermano si nos ponemos blanditos nos vamos al infierno. El Señor le dice a sus discípulos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mateo 26:41a), note esta Palabra tan sabia, tan profunda, tan poderosa. Lo que el Señor está diciendo es que se guarde para no caer en tentación; no querrá caer como un aguacate maduro, sabe usted que cuando se desprende un aguacate de un árbol, cae al piso la pepa y la semilla vuela lejos y ya el aguacate queda inservible porque quien lo recoge hecho guacamole en el suelo, queda de una vez licuado; y así caen muchos de la gracia, se desprenden del árbol y se desparraman ¿No quiere caer? entonces hay que velad y orad, para no entrar en tentación.

“El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41b), porque es seguro que su espíritu no le va a decir que no lea las Escrituras, su espíritu nunca le va a decir no vayas al culto, el espíritu nunca le va a decir que no ore, el espíritu nunca le va a poner pereza, lo contrario el espíritu salta de gozo por hacer lo que le conviene a su vida y al Señor. La Palabra dice: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38).  Allí salta el espíritu dentro de nosotros, anhelando recibir de Dios, echando mano de lo eterno; pero la carne es débil, a la carne no le importa todo esto.

La Palabra dice claramente en Efesios 6:10, leemos: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”. No en el poder de nuestra fuerza, sino en el poder de Dios, además dice: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes, contra las acechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:11-12); por eso esto no es un juego a la religión, Dios está formando un batallón, porque aquí tenemos que tener la espada empuñada, tenemos que batallar, tenemos que tener el espíritu fuerte.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estad firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:13-18).

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5).

Usted no está en esta batalla solo ni está desarmado, las armas de esta milicia no son carnales sino poderosas en Dios ¿Tienes armas espirituales para pelear esta batalla? Si no las tiene “fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10).

Nosotros no somos de los que retroceden


Rev. Luis M. Ortiz

“Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.” Hebreos 10:39.

Amados, para la gloria de Dios, podemos decir que esta Obra del Movimiento Misionero Mundial, marcha adelante, siempre adelante.

Las almas son salvas, los enfermos sanados, milagros son obrados por el Señor, los hermanos reciben el glorioso bautismo en el Espíritu Santo, nuevas obras o iglesias son levantadas, el cuerpo ministerial aumentando continuamente, la obra misionera y de evangelización operando con toda intensidad, nuestras congregaciones crecen con almas que alcanzamos con el trabajo personal, la visitación en hogares inconversos, con campañas evangelísticas, con la oración y la intercesión, con la enseñanza de la Palabra de Dios, con la doctrina sana y con el testimonio limpio, con la vida de santidad.

Además, hay creyentes retirados de sus congregaciones mundanalizadas y sus púlpitos llenos de adulterio, de divorcios y recasamientos, de superficialidades, de teoterapias, de psicoterapias, de psicosomoterapias, de una consejería pastoral acomodaticia, liviana, ecuménica, mundana e ineficaz; pues claro, estos creyentes retenidos en sus hogares llegan a saber que todavía “hay bálsamo en Galaad” (Jeremías 8:22), que todavía hay verdaderos hombres de Dios llenos del Espíritu Santo, llenos de la Palabra de Dios, que predican más y mejor con sus vidas santas que con palabra floridas, académicas, de “humana sabiduría”, sofisticadas, vacías y muertas; y es comprensible que estos creyentes frustrados, al llegar a nuestras congregaciones llenas de la Palabra de Dios, y del poder del Espíritu Santo, llenas de vida espiritual, llenas de la presencia de Dios, de la gracia del Señor Jesucristo, de la unción fresca y vivificante del Espíritu Santo, pues, soliciten quedarse, rueguen quedarse en nuestras congregaciones.

Nosotros no buscamos, no inquietamos, no ofrecemos nada a nadie. Cuando llegan creyentes frustrados por varias ocasiones, ellos hablan con nosotros, o nosotros hablamos con ellos, una y varias veces y nos afirman que ellos no desean regresar de donde salieron por causa de la paupérrima situación espiritual y por la abundancia de la mundanalidad y de pecado que prevalece en las congregaciones de donde salieron. Nuestros pastores les piden una carta de su anterior pastor. Hay pastores que le entregan una carta de traslado, hay otros que no lo hacen, pero estos creyentes frustrados de donde salieron, siguen asistiendo a nuestras congregaciones, y al dar prueba de su testimonio personal, eventualmente son recibidos como miembros de la congragación.

Desde luego, cuando llegan y se quedan, tampoco los nombramos copastores, ni tesoreros, ni secretarios, ni diáconos, ni superintendente de Escuela Dominical, ni maestros, ni presidente de caballeros, ni de damas, ni de jóvenes, ni de niños, ni líderes de nada. Ellos quedan felices en observar, en comparar, en nutrirse espiritualmente, en edificarse, en fortalecerse, en aprender, en vencer, en regocijarse y en servir al Señor conforme a la Palabra y a la voluntad de Dios, y “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13), porque cualquiera “que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro” (1 Juan 3:3).

En el mes de noviembre de 1983, mientras oraba, el Señor habló a mi espíritu, y me dijo que Él había levantado esta Obra, no solo como una Obra de vanguardia, para ir a donde otros no van, y fundar nuevas congregaciones, pero también como un Refugio para mucho pueblo que Él tiene, muchas ovejas que le aman, pero que donde están tiene hambre de la Palabra de Dios, y sed del agua del Espíritu Santo. También me dijo el Señor, que Él los seguirá sacando de esos desiertos espirituales y los irá llevando a donde reciban el Pan de la Palabra, y el agua del Espíritu Santo. ¡Gloria a Dios!

Y a Dios damos toda la gloria y la honra por ayudarnos a mantener los principios bíblicos y cristianos, y los conceptos y convicciones, y la sana doctrina que emanan de las páginas de la Santa Biblia con respecto a la bendita Obra de Dios; todo lo cual aprendimos de los pioneros de Pentecostés que vinieron de Puerto Rico en al año de 1916, de los cuales algunos fueron pastores nuestros en nuestra niñez, adolescencia y juventud, tanto de mi esposa Rebeca, de mi persona, y de nuestras respectivas familias.

Y aunque hoy día, muchísimos que ayer vivían a la altura de la Palabra de Dios hoy menosprecian y ridiculizan aquella enseñanza y aquella sana doctrina, y por consiguiente también se burlan de aquellos nobles y santos Pioneros, nosotros, aunque también recibiendo el vituperio de “los liberalizados” de la santidad y esclavizados de las tinieblas, para la gloria de Dios y bendición de nuestras almas podemos decir que estamos firmes, y retenemos la doctrina que hemos aprendido (2 Tesalonicenses 2:15), y tenemos cuidado de nosotros mismos y de la doctrina, persistimos en ello, pues haciendo esto, seremos salvos, como también los que nos oyeren (1 Timoteo 4:16).

Porque “no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma” (Hebreos 10:39). ¡Gloria a Dios! Amén.

martes, 29 de noviembre de 2011

Vasijas de barro


Rev. José Soto
Uno de los pasajes que más ilustran algunos atributos divinos que queremos resaltar es la ilustración de la casa del alfarero. Allí fue enviado Jeremías de parte de Dios, que le dijo: "Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras" (Jeremías 18:2).

Jeremías se movió a la casa del alfarero donde se fabricaban precisamente vasijas de barro. Allí vio al alfarero trabajando en el barro con los instrumentos y herramientas. Y mientras el alfarero daba los toque finales o el toque maestro con gran esmero éste iba formando, pero aquella vasija se echó a perder en sus manos. Sin embargo, este alfarero no se desalentó, tampoco tiró a la basura aquella vasija. El alfarero simplemente entró al proceso repetitivo, para curar y hacer que este material superara aquella falla o aquel problema, lo cual hizo; siendo el resultado una vasija nueva, una mejor vasija.

La Palabra que dijo el profeta, de parte de Dios, fue: "¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová" (Jeremías 18:6). ¿No podré yo hacer lo mismo contigo hijo mío, quien quiera que seas, a cualquier hora, donde te encuentres?

LA SOBERANÍA DEL ALFARERO SOBRE EL BARRO

Los atributos que sobresalen aquí antes de todo es la soberanía del alfarero sobre el barro. Soberanía significativa, que el barro es propiedad del alfarero. No solamente su propiedad física, sino su propiedad en términos del propósito del ideal con que trabaja. De manera que tiene la autoridad y soberanía de tomar ese material y volverlo a hacer a su manera. Para que un mejor elemento salga de sus manos, tenemos un Dios “paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca (se pierda), sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Una y otra vez nos somete a su misericordia, con sus manos trata con nosotros cambiando y procesando el material, porque busca sacar algo positivo para su gloria, por ello trabaja con paciencia, porque Dios es perseverante.

Cuando Dios tiene un propósito con el hombre, no importa cuánto crea que se ha alejado la persona, Dios se le revela a través de un sueño, o le habla a través de alguien por un consejo, o por la Palabra del Señor. El Señor está persiguiendo y caminando detrás del perdido, porque Él está perseverando para alcanzarlo. Él no se desalienta con nosotros, mientras estemos dando aunque sea una pálida luz, algo saca de nosotros. No podemos desechar a quien Dios no ha desechado.

¿CUÁL SERÍA LA PRIMERA VASIJA DE BARRO QUE DIOS HIZO, PORQUE ÉL ES EL ALFARERO?

“¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?” Dios es un alfarero experto. Un día cuando no había nadie en la tierra, me refiero al hombre, Dios comenzó a trabajar, y lo que vio fue el polvo de la tierra y lo convirtió en barro. “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7); y el barro abrió los ojos, comenzó a respirar, los sistemas se vivificaron, y el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Hecho del barro resultó una hermosa vasija. Luego preparó otra vasija igual la cual puso al lado de Adán. Y cuando Adán vio aquella vasija la amó, le puso nombre, y dijo: " Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada” (Génesis 2:23).

¡Qué vasijas hermosas había creado Dios en el huerto! Pero muy pronto se echaron a perder. Encontramos que el diablo atacó, sembró cizaña, sembró dudas (Génesis 3). Pocos días después, el hombre que amaba mucho a su esposa y que le había dado el título de varona, ya no la reconoce, sino que utiliza otro tono cuando dice: "la mujer que me diste" (Génesis 3:12). Ahora la situación cambia y se deteriora la relación. La vasija empieza a echarse a perder, todo eso ocurre, pero Dios no se da por vencido porque Dios es bueno.

HAY ALGUNOS MATERIALES DE UN VALOR INTRÍNSECO, DE UN VALOR ENORME

Si hablamos de materiales, hay algunos de un valor intrínseco, enorme, por ejemplo: el oro. Si le dan un pedazo de oro aunque no tenga forma usted lo valora porque es oro. Un joyero lo funde y hace algo de muchísimo valor porque el material tiene un valor intrínseco aunque no tenga forma alguna. El material precioso tiene un valor propio. Si a usted le dan una joya muy hermosa forrada en piedras preciosas, pero le dicen que es de fantasía, aunque sea muy elaborada, si la dejara olvidada usted no la sentiría mucho, porque no es genuina. Pero si olvidara una prenda de oro, trataría de recuperarla por el valor que ella tiene, por el valor del material. Con el barro y la vasija es lo contrario, porque el material mismo de donde proviene la vasija (el barro) aporta todo el honor y el reconocimiento al alfarero.

El que ve un vaso de barro dice: ¡qué lindo, que formas tiene, que fino lo preparó el alfarero, que lindas líneas y que colores! Pero no dice: ¡qué precioso el material!, porque el material es barro y seguirá siendo barro. El mismo barro que usted se limpia y sacude de sus zapatos, material que nadie quiere y que no tiene valor intrínseco, tiene valor de acuerdo al trabajo del artista, en ese caso, el alfarero. Nuestro valor no es de nuestra naturaleza porque somos polvo, somos barro, somos tierra, pero la mano del Omnipotente nos tocó, nos tomó e hizo la diferencia. Por tanto no nos puede tocar el gusanillo del orgullo, es allí donde el que trata de jactarse le está restando la gloria a Dios, y nadie peleó con Dios y le fue bien.

El origen del material de donde provenimos, nos debe recordar de donde nos sacó el Señor. El Señor, no está mirando si esta vasija tiene diez títulos académicos o si es una persona que no conoce de letras. El Señor no está calificando el material, porque el material siempre será el mismo. Nunca debemos de caer en el error de creer que la intelectualidad es lo que esta Obra necesita para hacer que las cosas funcionen mejor. Dios le puede dar a un intelectual grandes cosas que de la misma manera se las puede dar a un analfabeto. Nunca podremos ponerla dentro de la Obra del Señor como una prioridad, cuidémonos de ese detalle tomando siempre cuenta de dónde Dios nos sacó. En la Obra de Dios, no importa si Dios te hizo pastor, o presbítero, un gran predicador, un gran evangelista, o un hombre de muchos recursos, siempre recuerda que eres polvo y barro en las manos del Omnipotente.

EL ALFARERO TRABAJA CONTINUAMENTE CON EL BARRO

El proceso de una vasija nos recuerda a un alfarero trabajando continuamente. Cuando Jeremías llegó a casa de este hombre lo halló trabajando en la rueda, trabajando con sus instrumentos. El material mismo nos dice que Dios está trabajando en el presente con el hombre hasta llegar a la estatura de Cristo, porque es necesario que así sea. El alfarero es capaz de trabajar una y otra vez con el material (con nosotros). Él produce una mezcla de tierra, agua y fuego, y en ese proceso es que precisamente Dios está trabajando continuamente con el hombre (el barro). Si a veces necesitas agua, te viene el torrente de la Palabra y el torrente del Espíritu. Si necesitas fuego, Dios te mete al horno de la Shekina de Jehová, al horno de tu prueba y dificultad, de tu lucha y enfermedad, de tu padecimiento y debilidad, o de tu crisis en donde opera el fuego de Dios endureciendo el barro y la vasija.

A pesar de las mil imperfecciones del barro, Dios está viendo más allá del material. Usted ve un montón de barro deforme y no ve nada más. Pero ¿qué ve el artista alfarero? ¿Qué ve el maestro alfarero? No está viendo ese montón de barro deforme, y no lo ve a usted con sus discapacidades espirituales. Cuando el alfarero toma en sus manos ese barro deforme, ya tiene algo en mente acerca del futuro de ese barro. Para el que llegue solamente a mirar, será solo un pedazo de barro lo que verá, pero el alfarero dice: "estarás siendo útil en una alacena, estarás en la vitrina de un palacio porque voy a hacer de ti una vasija fina, voy a hacer vasijas de honra”.

EL ALFARERO TIENE UN IDEAL Y UN FUTURO PARA NOSOTROS

Y para lograr ese ideal usa la rueda y el torno. La rueda da vueltas, es decir, la disciplina humana, las revoluciones diarias de nuestra vida donde pasamos la experiencia una y otra vez hasta que el barro toma forma con la repetición de las experiencias, las cuales nos fortalece. No tienes que parecerte a nadie, tú debes y puedes ser tú con ese talento que Dios te dio o esos cinco talentos que Dios te dio, ubícate y comienza a trabajar para la gloria de Dios. Cuando hablamos de futuro hablamos de esperanza, y es lo que tenemos. Dios es perseverante y aunque aquella vasija que hizo primero se echó a perder, ahí había una vasija perfecta; Dios nos dio una vasija más perfecta que nuestro modelo, este es Jesucristo.

Mantengámonos en la rueda donde Dios va sacando finura, va quitando lo duro, removiendo la piedra, puliendo asperezas y perfeccionando el material. Nunca puede faltar el toque maestro de su mano, donde está ese borde, ese vivo que se hace alrededor y ese perfil, porque ése es el toque de su mano. Sus manos preciosas y poderosas son las que nos han dado el perfil que tenemos, el perfil de Cristo.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Mantener firme la visión misionera


Rev. Carlos Guerra

 
El reverendo Carlos Guerra, supervisor del Movimiento Misionero Mundial en los Estados Unidos y pastor de la iglesia en Costa Rica, llevó  la exposición de la Palabra de Dios en la tercera fecha de la Convención Nacional de Puerto Rico.
Debemos recordar que hoy se efectuó un servició especial, que fue dirigido por los jóvenes de la iglesia puertorriqueña.
“Llegando a un Puerto Seguro”, fue el tema de la disertación bíblica, en la que se exhortó a los asistentes a tomar en cuenta que aún falta mucho “campo blanco” por evangelizar. Aseguró que para esto, el Pueblo de Dios debe mantenerse en santidad, evitando así la tentación del enemigo y los afanes de la vida diaria.
Aprovechando la presencia de los jóvenes, el Siervo de Dios,  los alentó a mantener firme la visión misionera. “Aquí veo a los futuros obreros, a los futuros evangelizadores que llevarán el mensaje de salvación al mundo entero”, afirmó el pastor Guerra.
Bethel Comunicaciones también se hizo presente para esta convocatoria en su misión de proyectar al  mundo el mensaje envangelístico vía internet, televisión y radio

jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Cómo liberarse de las adicciones?




Muchas personas han llegado a perderlo todo, dinero, familia, trabajo, relaciones sociales, por culpa de la adicción ya sea al juego, las drogas o al alcohol. ¿Cómo enfrentar este grave problema?
La adicciónse presenta en formas variadas, y afecta a los seres humanos desde épocas inmemoriales. El agente adictivo puede ser el alcohol, tabaco, sexo, juegos, drogas, etc. Al principio se le conoce como vicio, pero, realmente, es una enfermedad que puede llevar a destruir a la persona. 

Casi siempre son situaciones que se prolongan en el tiempo, porque la persona que sufre la patología raramente reconoce serlo. Muestra tendencia a mentir, incluso a los seres más próximos para agenciarse dinero y seguir con su adicción.

Los ludópatas, por ejemplo, se endeudan para saldar deudas de juego y así poder jugar nuevamente para eliminar la nueva deuda contraída, aunque manifiesta que todo se solucionará enseguida, cuando llegue la “racha buena”. Minimizan su problema manifestando (como lo hacen otros adictos) “esto lo dejo cuando yo quiera”.


El perfil más clásico de quien juega de modo patológico es el de una persona caprichosa, con problemas de ansiedad, dificultades de adaptación social y escasa tolerancia de las frustraciones.

El alcoholismo es, asimismo, una enfermedad crónica y se considera una adicción de las más habituales y peligrosas, ya que por lo regular termina con el fallecimiento de quien la padece. El alcohol es la droga más antigua y de mayor uso en el mundo. Se estima que 15 a 20% de las consultas recibidas por los médicos de cabecera son atribuibles al alcohol o a sus consecuencias; el abuso de esta sustancia puede originar serios problemas de salud.

En el aspecto sicológico, el alcohol ejerce influencias depresoras sobre todas las funciones psicológicas y que afectan más las funciones simples que las complejas, el consumo de bebidas alcohólicas en determinadas cantidades, ritmo y frecuencia perjudican la personalidad de la conducta del hombre, originando cambios, lesiones, sufrimientos y todo esto trae como consecuencias problemas al organismo tanto físicos como psíquicos, produciendo inestabilidad, agresión, angustia, depresión y confusión mental.

Los alcohólicos tienen mayor riesgo de accidentes, especialmente cuando están ebrios. Por sí solo, el alcohol contribuye a cerca de 1,8 millones de muertes en todo el mundo cada año. Es la tercera causa más común de muerte en los países industrializados, y la causa principal de enfermedades y dolencias en algunos países.

De otro lado, el tabaco mata cuatro veces más personas que todas las demás drogas, suicidios, asesinatos, accidentes y sida combinados. Cada seis segundos muere una persona debido a algún tipo de enfermedad relacionada con el tabaco. En todo el mundo, anualmente mueren a temprana edad cinco millones de personas como consecuencia del cigarrillo.


El uso del tabaco puede abrir el paso a otras adicciones. Los fumadores son casi 14 veces más propensos a abusar del alcohol, cien veces más susceptibles de usar marihuana y 32 veces más inclinados a usar cocaína.

Las causas

¿Cuáles son las causas de una adicción? Se inicia con la aceptación de procesos mentales engañosos acerca de uno mismo que se vienen arraigando sistemáticamente. La adicción es, en parte, el producto de una falla en las creencias fundamentales que uno tiene acerca de sí mismo y de Dios, que termina afectando la percepción de la realidad.

Cada persona desarrolla un sistema de creencias que es la suma de las suposiciones, juicios e ideas que cree que son ciertas. Este conjunto de creencias contiene poderosos mensajes acerca de temas tales como la valoración de uno mismo, relaciones, necesidades y sexualidad. Cuando estas creencias esenciales se tornan imprecisas o defectuosas, adquieren el potencial de convertirse en el impulso fundamental y necesario para desarrollar una adicción.

¿Cuáles son algunas de estas creencias irracionales? Quizá la más común sea la percepción de no ser una persona que vale la pena. También creen que su hábito, su agente adictivo, es su necesidad más importante. La mayor obsesión de su vida se centra en obtener el placer o la distracción del sufrimiento que se derivan de él. El agente o el comportamiento adictivos pasan a ser considerados como la única alternativa capaz de hacer soportable su soledad.

La dependencia del agente adictivo hace que el adicto sienta cada vez más vergüenza y rechazo a sí mismo, lo que empeora la creencia de que nadie puede amarlo de verdad. De ese modo fortalece su convicción de que solo él puede satisfacer sus propias necesidades porque nadie más puede hacerlo, lo cual, a su vez, inevitablemente refuerza la noción de que el agente adictivo es la única cosa que él conoce que puede contrarrestar su dolor emocional. Es una trampa diabólica cruel.

La ayuda
Por desgracia, superar una adicción no es fácil. Muchas personas creen que pueden superar el problema solas, pero eso no funciona en muchos de los casos. La mayoría de las personas que logran dejar las drogas o el alcohol necesitan ayuda profesional y espiritual para lograrlo.

La recuperación de una adicción a las drogas, alcohol u otra patología no termina con un programa de algunas semanas o meses. Es un proceso para toda la vida. Nadie debe esperar una fórmula mágica, como una especie de pastilla para ingerir y lograr la curación.

Generalmente salir de la adicción es cuestión de fe, basada en principios básicos cristianos que deben considerarse para enfrentarlo. Debido a que la adicción es, en gran parte, un problema espiritual, la solución también debe ser espiritual.

Muchas terapias están enfocadas en un cambio de conducta. La terapia de Dios es transformar los pensamientos y creencias erradas del enfermo. Cuando esto sucede, también la conducta va a ser modificada gradualmente.

Ese cambio integral será posible solo por medio de la gracia de Dios, gracia significa: bondad inmerecida, que produce poder, para experimentar una transformación desde el fondo. Dios no está interesado en una transformación superficial de la vida de sus hijos. Puede ser que otras personas consideren al adicto un caso perdido, pero, esa es la especialidad de la gracia de Dios, los casos perdidos.

Aqui veremos un testimonio de un hombre cambiado por el poder de Dios:





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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Rodolfo Gonzalez Cruz: Elim Chiclayo lo construyó el MMM Perú



Veremos la verdad acerca de la bendita obra de Dios



todas las mentira de moreno avalos



comprovemos la verdad del MMM

















Sostuvieron sus brazos e Israel prevaleció




Cuando Moisés levantaba sus manos en señal de adoración a Dios e implorando su favor, Israel tomaba ventaja; pero cuando se cansaba y bajaba los brazos, prevalecía Amalec. Es así que Aarón y Hur se dieron cuenta de la realidad humana de Moisés, que aunque era un hombre de Dios, necesitaba la ayuda de ellos.
Moisés era un hombre con cualidades extraordinarias, conduciendo al pueblo de Israel por el desierto, camino a la tierra prometida. Israel tuvo que pelear con Amalec. Moisés dio instrucciones a Josué, servidor suyo, para enfrentar al enemigo: “Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro, así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec…”, (Éxodo 17:8-16).

La Biblia describe a los hombres escogidos por Dios como seres humanos con características normales: débiles, que se cansan, que tienen hambre, que pueden rendirse por la carga. Moisés también se cansaba, y era necesaria la presencia de dos hombres que le ayudaran. Cuando Moisés levantaba sus manos en señal de adoración a Dios e implorando su favor, Israel tomaba ventaja; pero cuando se cansaba y bajaba los brazos, prevalecía Amalec. Es así que Aarón y Hur se dieron cuenta de la realidad humana de Moisés, que aunque era un hombre de Dios, necesitaba de la fidelidad de sus ayudantes; se dieron cuenta que Dios los había llamado para esa hora y los había puesto cerca a su líder. Se percataron que su líder necesitaba ayuda.

Una de las cosas que necesita el líder es que Dios levante a personas fieles, que sean de apoyo, que los cuiden de los peligros, de la mala voluntad de muchos falsos “hermanos”. El apóstol Pablo fue víctima de esos falsos “hermanos” que, fingiendo amor y deseo de estar con él, lo traicionaron, lo difamaron y se opusieron a su ministerio.

Por eso se necesitan personas de apoyo, que amen y sean fieles a Dios y a su líder. Los inmediatos a él, sus familiares, son los primeros que deben apoyar la labor. Todos los que están cerca de un Siervo de Dios, deben colaborar con él fielmente, y no dejarse llevar por el diablo para atacar o destruir.

Es deber del colaborador guardar a su líder en lo espiritual y moral. Orar por él, estar atento a sus necesidades, no permitir que nadie le haga daño, estar a su lado para apoyarlo y animarlo a alcanzar sus metas, garantizando su respaldo incondicional; pues es su privilegio. Amén.



martes, 22 de noviembre de 2011

Almacenando tesoros en el cielo



Tras hacer su fortuna con la venta de autos, un adinerado comerciante prefirió dejarlo todo para difundir el evangelio.
El empresario estadounidense Dois Rosser, hizo su fortuna en el negocio de los vehículos; pero todo cambió cuando llegó el momento de jubilarse.
El prefirió cambiar su fortuna terrenal por ver el evangelio llegar a todas las naciones, por lo que decidió convertirse en misionero y pasar sus años dorados construyendo miles de iglesias en 58 países.
Dois Rosser nació en 1921 en Virginia, y dentro de una familia cristiana; “conocí a Cristo muy joven, pero viví mi vida no en la forma que debí hacerlo sino en la forma que creía que Dios me permitía”, comentó el ex-empresario.
A sus 22 años se casó con Shirley, una compañera de colegio, fundó una exitosa compañía de seguros y bienes raíces; también se dedicó al negocio de carros y compró varias concesionarias. Pero a sus 60 años al acercarse su retiro, tuvo una nueva perspectiva de la vida.
Rosser fundó el ministerio de Cooperación Internacional conocido como ICM, idea de que nació de la amistad entre Rosser y el maestro bíblico Dick Wookward, “sus enseñanzas cambiaron mi vida, porque era muy claro”, mencionó Dois.
El pensó que si encontraba una forma de llevar el mensaje de un maestro bíblico ungido a todas las naciones, millones de vidas podrían ser impactadas para Cristo.
Esos mensajes son llevados ahora en un pequeño aparato llamado “Dios-pod”, y traducido a la lengua nativa de los usuarios.
“Vita posta sela: colegio bíblico… en idioma telugu”, dijo Rosser.
Además de las enseñanzas bíblicas, ICM se asocia con gente de todo el mundo para construir iglesias, porque pensando aún como un hombre de negocios, Rosser dice que la clave es asociarse con las iglesias, en vez de sólo enviar dinero. Así los locales se involucran y pueden invertir más en sus propias iglesias.
“Tenemos un proyecto en la India que gasta dólar por dólar. Nosotros ponemos la mitad del dinero y ellos la otra mitad. Nos han dicho una y otra vez: ‘no pueden hacerlo, ellos no tienen nada’. Nosotros decimos ‘podemos probarlo pues lo estamos haciendo en 58 países en el mundo”, comentó Dois.
El Pastor Mattew Hartsfield, donante socio de ICM, dice que “los resultados son increíbles. No sólo aumentan los testimonios por Cristo en la comunidad, sino que agrega recursos sobrenaturales a esos testimonios.”
Cuando el ministerio comenzó, Rosser y su esposa preguntaron a sus tres hijos – quienes ahora son adultos - qué pensaban si entregaban la fortuna familiar para difundir el evangelio. Sus reacciones asombraron a muchos…incluyendo a sus padres.
“Una mañana, durante el desayuno en nuestra casa, pasamos horas hablando, luego rompimos en lágrimas…cada uno tuvo un sentimiento racional, mi hija, dijo: ‘no fueron nuestros pensamientos sino los del Señor’, contó Rosser.
ICM ha fundado casi cuatro mil iglesias en 58 países, con un staff de sólo 25 personas en la sede central de Hampton, Virginia, llevado el evangelio a lugares como India, China, Camboya, Perú y Tanzania.
Una de las iniciativas de ICM es construir más de cien iglesias en Vietnam antes del fin de 2011. Esto marca el centésimo aniversario del cristianismo evangélico en la nación.
ICM está celebrando su vigésimo quinto aniversario; Rosser ahora tiene 90 años y aún se mantiene fuerte.
“En cuanto pueda hacer una contribución… quiero estar ahí, y eso es emocionante. Creo que esto alarga tu vida porque cuando me levanto cada día pienso: “Dios, ¿qué me vas a poner a hacer hoy?”, comentó el misionero.
Para Rosser nunca es tarde para seguir los sueños de Dios, y él es una prueba viviente de que nunca se es demasiado viejo para hacer la diferencia en el Reino de los Cielos.
Tras hacer su fortuna con la venta de autos, un adinerado comerciante prefirió dejarlo todo para difundir el evangelio.
El empresario estadounidense Dois Rosser, hizo su fortuna en el negocio de los vehículos; pero todo cambió cuando llegó el momento de jubilarse.
El prefirió cambiar su fortuna terrenal por ver el evangelio llegar a todas las naciones, por lo que decidió convertirse en misionero y pasar sus años dorados construyendo miles de iglesias en 58 países.
Dois Rosser nació en 1921 en Virginia, y dentro de una familia cristiana; “conocí a Cristo muy joven, pero viví mi vida no en la forma que debí hacerlo sino en la forma que creía que Dios me permitía”, comentó el ex-empresario.
A sus 22 años se casó con Shirley, una compañera de colegio, fundó una exitosa compañía de seguros y bienes raíces; también se dedicó al negocio de carros y compró varias concesionarias. Pero a sus 60 años al acercarse su retiro, tuvo una nueva perspectiva de la vida.
Rosser fundó el ministerio de Cooperación Internacional conocido como ICM, idea de que nació de la amistad entre Rosser y el maestro bíblico Dick Wookward, “sus enseñanzas cambiaron mi vida, porque era muy claro”, mencionó Dois.



El pensó que si encontraba una forma de llevar el mensaje de un maestro bíblico ungido a todas las naciones, millones de vidas podrían ser impactadas para Cristo.
Esos mensajes son llevados ahora en un pequeño aparato llamado “Dios-pod”, y traducido a la lengua nativa de los usuarios.
“Vita posta sela: colegio bíblico… en idioma telugu”, dijo Rosser.
Además de las enseñanzas bíblicas, ICM se asocia con gente de todo el mundo para construir iglesias, porque pensando aún como un hombre de negocios, Rosser dice que la clave es asociarse con las iglesias, en vez de sólo enviar dinero. Así los locales se involucran y pueden invertir más en sus propias iglesias.
“Tenemos un proyecto en la India que gasta dólar por dólar. Nosotros ponemos la mitad del dinero y ellos la otra mitad. Nos han dicho una y otra vez: ‘no pueden hacerlo, ellos no tienen nada’. Nosotros decimos ‘podemos probarlo pues lo estamos haciendo en 58 países en el mundo”, comentó Dois.
El Pastor Mattew Hartsfield, donante socio de ICM, dice que “los resultados son increíbles. No sólo aumentan los testimonios por Cristo en la comunidad, sino que agrega recursos sobrenaturales a esos testimonios.”
Cuando el ministerio comenzó, Rosser y su esposa preguntaron a sus tres hijos – quienes ahora son adultos - qué pensaban si entregaban la fortuna familiar para difundir el evangelio. Sus reacciones asombraron a muchos…incluyendo a sus padres.
“Una mañana, durante el desayuno en nuestra casa, pasamos horas hablando, luego rompimos en lágrimas…cada uno tuvo un sentimiento racional, mi hija, dijo: ‘no fueron nuestros pensamientos sino los del Señor’, contó Rosser.
ICM ha fundado casi cuatro mil iglesias en 58 países, con un staff de sólo 25 personas en la sede central de Hampton, Virginia, llevado el evangelio a lugares como India, China, Camboya, Perú y Tanzania.
Una de las iniciativas de ICM es construir más de cien iglesias en Vietnam antes del fin de 2011. Esto marca el centésimo aniversario del cristianismo evangélico en la nación.
ICM está celebrando su vigésimo quinto aniversario; Rosser ahora tiene 90 años y aún se mantiene fuerte.
“En cuanto pueda hacer una contribución… quiero estar ahí, y eso es emocionante. Creo que esto alarga tu vida porque cuando me levanto cada día pienso: “Dios, ¿qué me vas a poner a hacer hoy?”, comentó el misionero.
Para Rosser nunca es tarde para seguir los sueños de Dios, y él es una prueba viviente de que nunca se es demasiado viejo para hacer la diferencia en el Reino de los Cielos.