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martes, 22 de noviembre de 2011

Testimonio: Iván Gómez “Dios me regaló la vida eterna”


Junto a sus seis hermanos, vivía en Lima. La familia Gómez nunca quizo escuchar la palabra de Dios, que a menudo les predicaban.
A los seis meses de edad, los médicos le encontraron a Iván una enfermedad incurable y no le dieron esperanza de vida.
Un cristiano, sin conocerle le dijo a su  padre, que era por el pecado suyo que su hijo estaba enfermó, y que si se arreglaba con Dios, Él lo iba a sanar.
En una noche que su papá Felipe le tocó  cuidar a su hijo, recordó lo que le predicaron y al recordarlo se humilló ante Dios, rogándole que sanara a su hijo.
 Luego de un rato, se quedó profundamente dormido, al despertar se dio con la sorpresa que su hijo estaba diferente. Al pequeño Iván se le notaba sonriente, ya comía, se movía con normalidad. Su padre supo que Dios había hecho el milagro.
Gracias al programa La Hora de la Transformación que se emitía por una hora en el canal 13, es que se enteran de una iglesia donde se predicaba la sana doctrina y allí comenzaron a congregar.
Las cosas parecían marchar bien, Dios había levantado la familia Gómez. Pero Iván ya cursaba la etapa de la adolescencia. Las dudas lo atacaban.
En casa era una persona, y en el colegio otra. Intentaba fingir para quedar bien ante sus amigos y conocidos.
Su entorno influenció mucho para su cambio de actitud, hasta se escapaba de la escuela y de la casa en las madrugadas para ir a las fiestas.
A los 18 años, un mes antes de culminar la etapa escolar, un leve dolor en el brazo lo comenzó a preocupar. Con los días aumentaba, y las pastillas ya no hacían efecto.
La prueba
Al ir al hospital, le dijeron que tenían un tumor que lo podían extirpar. Pero por una huelga no lo pudieron atender. Al pasar el tiempo, el tumor había crecido y tenían que trasladarlo a neoplásicas.
Al hacerle los análisis, resultó que poseía un tumor maligno en su extremidad superior que se convirtió en cáncer. Tenían que amputárselo antes que llegue al corazón.
Pero en la siguiente cita médica, antes de pasar a la sala de operación, los médicos llegaron a la conclusión que ya no podían hacer nada, el cáncer se había propagado. Sólo le quedaba esperar la muerte.
En medio de su miedo de perder su  brazo, oró al Señor y le dijo: Dios yo te fallé, perdóname. Yo me arrepiento de todo lo que he cometido, ahora haz lo que quieras conmigo.
Lamentablemente los doctores tuvieron que amputarle el brazo.
Pero a pesar de la discapacidad, tuvo una rápida recuperación, y aún convaleciente, creyó que su vida le pertenecía a aquel que tuvo misericordia, a Dios.
Actualmente, la ausencia de su extremidad no impide que viva por Cristo y le entregue su vida a Él.
Hoy, es obrero de la iglesia en Palcazu – Ciudad Constitución de la selva central peruana.

Testimonio: Martín Hernández


Martín Hernández era un joven muy alegre del distrito de La Victoria en Lima.  
En la adolescencia conoció a quien sería su enamorada, con quien pensaba compartir su vida.
Un  día al dejarla a su pareja y al retornar a su casa, sintió que algo entró en él, notó con su pecho se comprimía. No obstante, pensó se le pasaría sólo con dormir.  Pero nunca más pudo ser más el mismo. Tomaba tranquilizantes, se volvió violento y a la vez deprimido.
Sus amigos creyeron que le habían hecho brujería. Por eso acudió a un curandero que se ofreció a solucionar sus problemas.
“Señora (le dijo a su madre)  aquí vamos a curar a su hijo, tráigame ají, limones, velas”, le dijo el charlatán . Seguidamente, frente al cuadro del Señor de los Milagros, hizo un ritual y le recomendó una dieta especial para librarlo de la maldición que arrastraba. Pero todo fue peor.
Sus actos eran cada vez más violentos. Inclusive, su enamorada decidió separarse de él, a lo que Martín respondió: “Si tú me dejas, me mato”.
Decepcionado de todo porque sus males no desaparecían, conoció a una amiga de su mamá que era bruja quien ofreció sanarlo. “Yo sé que un día vas a venir a mis pies”, le dijo la mujer.
Vida oscura
Cuy y huevos fueron pasados por su rostro y pecho, al poco tiempo el inocente animal murió. Al abrirlo, la bruja le dijo todos los males que tenía. Finalmente, le ordenó que se lleve al roedor, que lo lance al río y diga un conjuro para que sus males se vayan.
Mientras se alistaba a desaparecer al animal muerto en una bolsa, se encontró con un hermano cristiano quien vivía por su casa quien ya le había predicado de Dios. Al contarle lo sucedido este le dijo: “Tú sabes que ir al brujo es del diablo, que hacerse brujería es del diablo, pero el Señor te puede cambiar”.
Martín no pudo oírlo más. Intentó desesperadamente prender su moto para irse, pero al jalar la palanca esta no prendía. En ese momento el hombre de Dios puso la mano en el motor del vehículo diciendo: “En el nombre de Jesús prende”, y enseguida arrancó.
Ya lejos del lugar, el joven Martín pensó en lo que acababa de escuchar y en lo que presenció. “Si el nombre de Jesús tiene poder para prender la moto, tiene poder para sanarme”, meditaba mientras manejaba.
Al día siguiente del oscuro ritual todo fue en picada. Su rostro se  le desfiguró, su cuerpo no le respondía, se enfermó más y  escuchó una voz que le dijo: “Esta noche te vas a morir, pero no aquí en la calle, sino en tu casa”.
Al sentirse tan mal comenzó a gritar “Me voy a morir”. Lo escucharon todos los vecinos y se alteraron, comenzaron a preocuparse, enseguida pensaron en traer al hermano que predicaba en el barrio que un día antes habló con Martín, su nombre: Raúl Caldas.
Al llegar el hermano  oró por él. Mientras tanto, su madre tuvo una experiencia con Dios. Vio a su hijo a los pies de la cruz y ella le rogaba diciéndole: “Sana a mi hijo”.
Ese día lo llevaron al templo para que el pastor de la iglesia ore por él. Durante la entrevista con el pastor, Martín confesó sus pecados. Al  entender que Jesús era el único camino, le entrego su vida y su madre hizo lo mismo.
Pero el enemigo se resistía a soltarlo. Sin embargó, el se aferró a Dios y a lo que los pastores le dijeron. Al poco tiempo, volvieron a orar por él.
Al finalizar la oración, para Martín  Hernández  todo era distinto. Cristo había roto sus cadenas.
El sintió que de verdad Dios lo había cambiado, porque luego de seis meses sin poder dormir bien, desde ese día pudo descansar tranquilo, sintió alegría, paz, empezó a ganar peso y los malos pensamientos se habían ido.
Ahora junto a su esposa le sirven a Dios de corazón.

Huaraz: Más de cien pasaron a las aguas



Más de 120 hermanos huaracinos descendieron a las aguas del bautismo este sábado por la mañana. Aprovechando la efervescencia espiritual que se vive con motivo de la Confraternidad nacional del Movimiento Misionero Mundial se desarrolló la ceremonia de este sacramento establecido por nuestro señor Jesucristo en las Sagradas Escrituras.
Se contó con la presencia del reverendo Luis Meza Bocanegra, supervisor de la Obra en el Perú. Junto a él debemos destacar la presencia de los pastores Juan Espíritu,  Teófilo Estrada siervos de Dios provenientes de toda la Región Ancash y de Lima.
La actividad se realizó en la prolongación Luzuriaga 1160, dirección donde se ubica el terreno del que muy pronto será el nuevo templo de Huaraz y donde se espera albergar a mayor cantidad de hijos de Dios.


En Irán los jóvenes islamistas se están convirtiendo al cristianismo



De acuerdo con la Agencia iraní Mohabat News, el diario Jomhouri-e-Islami (es decir, la República del Islam) ubicado en Teherán, niega que “mientras los medios occidentales informan que la gente en Europa y América se están convirtiendo al Islam, los agentes del oeste reclaman porque los jóvenes iraníes muestran un sincero interés en el cristianismo”.
Mohabat News, aseguró que “una persona se presentó como el portavoz de la iglesia iraní de Europa, y afirmó que con un sitio web persa, se ha dado cuenta que los jóvenes iraníes están aprendiendo acerca del cristianismo a través de Internet y canales de televisión cristianos. Incluso afirmó que la gente en las ciudades religiosas de Qom y Mashhad están mostrando más interés en el cristianismo que otras ciudades”.
La agencia Mohabat News, reveló que “la amplia gama del pueblo iraní está viendo programas cristianos de televisión y accediendo a sitios web cristianos, además teniendo contactos con gente, especialmente de las ciudades religiosas de Irán, que tienen contacto con medios de comunicación cristiana, lo que muestra un creciente interés de los iraníes en la conversión al cristianismo”.
 “Jomhouri-e-Islami, está dispuesto a cerrar los ojos ante este hecho claro y están tratando de presentar una imagen a la sociedad iraní con sus propios prejuicios e impresiones. Es totalmente comprensible que publican historias preparadas por personas que están más interesadas en sus salarios que en el deseo de informar sobre los hechos, porque el régimen, no acepta a la sociedad iraní como lo es ahora”, denunció Mohabat News.
El diario Jomhouri-e-Islami, asegura que son sólo rumores y que nada está sucediendo en las ciudades religiosas, pero todos los informes de los medios de comunicación nacionales, las autoridades judiciales, de seguridad y clérigos islámicos dicen una historia diferente.
Las iglesias crecen cada vez más en Irán
Por tal motivo hace dos semanas, el ayatolá Hashemi Rafsanjani, presidente del Consejo de Guardianes y considerado como uno de los principales pilares del régimen, advirtió seriamente a las autoridades acerca de la conversión de la juventud iraní al cristianismo y el peligro de alejarse del Islam. Pidió a todos los sabios y clérigos a hacer serios esfuerzos para evitar esta tendencia en la sociedad.
El número de iglesias casas es cada vez mayor en la ciudad religiosa de Mashhad. Java-Online informó de que han sido descubiertas unas 200 iglesias, en un período de meses. Más importante aún, el movimiento de la juventud iraní para el cristianismo ha penetrado y se ha extendido incluso entre los niños y familias de las altas autoridades del régimen.
La preocupación por la creciente propagación del cristianismo entre la juventud iraní, ha crecido hasta el punto de que incluso el ayatolá Vahid Khorasani, una fuente bien conocida en el régimen islámico, se quejó de esta situación durante un encuentro con los seminaristas y clérigos islámicos de la gran mezquita de Qom. Advirtió acerca de la evidencia estadística que refleja la tendencia de los jóvenes hacia el cristianismo, incluso en la ciudad de Qom.
El Ayatolá Sobhani, reveló la conversión de 600 personas al cristianismo en la ciudad de Neishabour . Un especialista en temas religiosos también advirtió sobre el creciente interés de los ciudadanos iraníes en el cristianismo y su determinación para obtener una copia de la Biblia , a pesar de todas las prohibiciones en contra de la publicación y distribución de libros cristianos en Irán.

Cada día hay mil ateos menos y 94.000 cristianos más en el planeta Tierra


En lo que va de milenio, los “no creyentes” han perdido 2,7 millones de adherentes, y los ateos 1,37 millones. El que más crece es el protestanismo, que suma 60.000 fieles diarios. Le sigue el catolicismo que crece al ritmo de 34.000 personas al día, el islam gana 79.000 fieles diarios y el hinduismo 37.000.
  Si uno vive en la envejecida Europa Occidental pierde perspectiva, pero a nivel mundial el número de ateos y no religiosos disminuye día a día, según el estudio anual “ Status of Global Missions ”.En concreto, en lo que llevamos de milenio (de 2000 a 2011) la categoría “no religiosos” ha perdido 700 adherentes al día; mientras que la categoría “ateos” pierde 300 adherentes diarios.
  En total estos últimos once años los “no creyentes” han perdido 2,7 millones de adherentes, y los ateos han perdido 1,37 millones.
   Si comparamos con 1970  (en plena revolución sexual en Occidente y ateísmo comunista en Europa), vemos que en 41 años el ateísmo ha perdido 28 millones de adherentes. En cambio, los no-religiosos han crecido en más de cien millones; debido a queal caer los regímenes comunistas, muchos que se declaraban ateos han pasado a declararse no-religiosos. De igual forma, en China, Vietnam y otros países aún comunistas, muchos prefieren hoy declararse no-religiosos antes que ateos.
  En cualquier caso, en pleno siglo XXI, ateos y no-creyentes van a la baja.
   CRECEN TODAS LAS RELIGIONES
   Por el contrario, las religiones crecen en el siglo XXI. Todas ellas. Incluso el pequeño judaísmo , que estaba de capa caída (15,1 millones en 1970; menos de 14 en el 2000) cuenta ahora con 14,9 millones de adherentes. El resto de creyentes de otras religiones se distribuye de la siguiente forma:
  – El cristianismo, que suma en todas sus variantes 2.300 millones de personas, crece al ritmo de 94.000 personas al día (protestantes, católicos y ortodoxos).
  – El islam, con casi 1.580 millones de adherentes, crece al ritmo de 79.000 fieles diarios.
  – El hinduismo cuenta con 952 millones de adherentes, y crece en 37.000 cada día.
  – El budismo cuenta con 468 millones de fieles, y gana 13.800 al día.
  – El taoísmo y confucionismo chinos suman 457 millones, y ganan 9.300 al día.
  – Y las religiones étnicas, con 269 millones de seguidores, crecen al ritmo de 9.000 al día.
  En total, en el mundo hay 2.000 millones de personas a las que nunca se les ha explicado el mensaje del evangelio. Otros 2.680 millones lo han escuchado alguna vez o lo conocen en cierta medida, pero no son cristianos.
   EL CRECIMIENTO CRISTIANO ES PENTECOSTAL
  La  Iglesia Católica  suma 1.160 millones de fieles, según este estudio, y gana 34.000 al día.
  Las  iglesias protestantes  suman 1.125 millones de fieles en el mundo (incluyendo a los anglicanos).
  – Los carismáticos o pentecostales suman 612 millones, y ganan 37.000 cada día.
  – Los protestantes “clásicos” suman 426 millones, y crecen al ritmo de 20.000 al día.
  – Los anglicanos, centrados sobre todo en África y Asia, suman 87 millones, con 3.000 más cada día.
  Finalmente las  iglesias ortodoxas  suman 271 millones de bautizados, y ganan solo 5.000 al día.
  Los que el estudio llama  “cristianos del margen”  (Testigos de Jehová, Mormones, los que dudan de la Trinidad o de la divinidad de Jesús, etc…) suman 35 millones, y crecen al ritmo de 2.000 al día.
   OTROS DATOS
  Por supuesto, la forma más sencilla de crecer es la natalidad: tener muchos hijos y adherirlos a la propia tradición religiosa. Otra forma es la conversión: es mucho más infrecuente pero se da en millones de personas cada año. La conversión más común es la de un cónyuge a la religión del otro.
  En 2011, los cristianos de todas las denominaciones habrán hecho circular 71 millones de biblias más por el mundo (ya hay 1.740 millones de biblias dando vueltas por el planeta, algunas de forma clandestina).

lunes, 21 de noviembre de 2011

El secreto de una gran victoria

Rev. Enrique Centeno

Tenemos la historia del reinado, bueno y largo, de Asa. En particular, la gran victoria que obtuvo contra un gran ejército de etíopes que salieron contra él.

“E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios. Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz. Dijo, por tanto, a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra; porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios; le hemos buscado, y él nos ha dado paz por todas partes. Edificaron, pues, y fueron prosperados. Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos ochenta mil que traían escudos y entesaban arcos, todos hombres diestros… Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los etíopes” (2 Crónicas 14:2-12).

Tenemos la historia del reinado, bueno y largo, de Asa. Su piedad (vv. 1-5). Su política (vv. 6-8). Su prosperidad; en particular, la gran victoria que obtuvo contra un gran ejército de etíopes que salieron contra él (vv. 9-15).

1. QUITÓ TODO LO QUE IMPEDÍA LA BENDICIÓN DE DIOS

Asa procuró agradar a Dios y se esforzó en presentarse a Dios aprobado (2 Timoteo 2:15). “E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios”(v. 2). ¿Por qué hizo Asa lo recto y lo bueno delante de Jehová su Dios? Dice la Palabra: “Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes y destruyó los símbolos de Asera; y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado”(vv. 3-5).

La reforma que emprendió tan pronto como subió al trono. Retiró y abolió la idolatría. Desde que Salomón había iniciado la idolatría en la última parte de su reinado, nada se había hecho para suprimirla. Dioses extranjeros eran adorados y tenían sus altares, imágenes y cipos; y el servicio del templo, aunque era llevado a cabo por los sacerdotes (13:10), era descuidado por gran parte del pueblo. Tan pronto como Asa tuvo el poder en sus manos, se propuso destruir todos aquellos altares idolátricos con sus imágenes (vv. 3, 5). Esperaba que, al destruir los ídolos, volverían en sí los idólatras. Reavivó y estableció el culto a Dios solo y, puesto que los sacerdotes cumplían con su oficio y servían a los altares de Dios, mandó al pueblo a que cumplieran también con su deber (v. 4): “Mandó a Judá que buscase a el Dios de sus padres(y no a los dioses de los paganos), y pusiese por obra la ley y sus mandamientos”. Al obrar así, “estuvo el reino en paz bajo su reinado” (v. 5).

Estos lugares que se mencionan, eran donde se les rendía culto a Baal el dios de la fertilidad, a Asera la diosa de la fortuna, y a Moloc, el dios al cual que se le ofrecían sacrificios humanos. Todos esos dioses estaban en medio del pueblo de Israel, y por supuesto, el pueblo estaba desviado de la verdadera adoración. Esos dioses extraños interrumpían la verdadera comunión entre Dios y su pueblo.

Sin embargo, Asa fue guiado para limpiar de en medio del pueblo todo aquello que estorbaba e impedía la verdadera adoración y el culto a Dios. Y cuando Asa hizo esto, el reino tuvo paz. La Palabra dice que “cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová(delante de Dios),aun a sus enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7). Aunque en nuestros días, el pueblo de Dios no tenga esos dioses desagradables, abominables como lo tenía el pueblo de Israel, existen muchas cosas que están apartando y separando al pueblo de Dios.

Si queremos la bendición de Dios, tiene que haber purificación en nuestras vidas, y si queremos ser de bendición para otros, tenemos que quitar todo lo que impida que Dios pueda usarnos como canal y fuente de bendición.

2. Hubo preparación

“Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz”(v. 6). Asa edificó ciudades fortificadas en Judá para asegurar la victoria. Para que haya edificación tiene que haber paz. En tiempos de guerra, una nación no puede edificar porque la guerra destruye lo que estaba edificado. Amado, aunque el mundo esté en guerra y en conflicto, en el pueblo de Dios que es la Iglesia de Jesucristo tenemos paz, porque Cristo es el autor de la paz. Él dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27). Para poder vivir en paz con nuestros semejantes, primero tenemos que estar en paz con Dios y con nosotros mismos.

El mundo habla mucho de paz, pero no hay paz en el mundo. Y todos sabemos que este anuncio de paz que se oye por doquiera, no es más que un pregón de lo que está por suceder muy pronto. Cristo levantará su Iglesia y los juicios de Dios serán derramados en toda su potencia sobre la faz de esta tierra.

Cristo dijo: “Sobre esta roca edificaré mi Iglesia”(Mateo 16:18). En Hechos 9:31 dice que las iglesias eran edificadas por todas partes, porque “tenían paz”. Tenemos que estar consciente para qué el Señor nos ha llamado. Para poder edificar tenemos que estar cien por ciento en perfecta unidad, trabajando en equipo para el engrandecimiento de la Obra de Dios y para la gloria de su nombre. Tenemos que mantenernos en unidad para poder seguir edificando. Debemos cerrar cada vez más las brechas, para no darle tregua ni oportunidad al enemigo.

3. EDIFICÓ MUROS

“Dijo, por tanto, a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros…”(v. 7). Los muros nos hablan de protección.

Antiguamente una ciudad sin muros era vulnerable al enemigo. Los habitantes de Jericó y su rey estaban confiados mientras los muros estaban levantados, pero cuando Dios los derribó, quedaron a expensas del pueblo de Israel. Cuando Nehemías supo del estado y la condición en que se encontraba Jerusalén que sus muros estaban arruinados, sus puertas por el piso, sintió gran preocupación, porque Jerusalén estaba desprotegida, estaba en ruinas.

En la vida cristiana tenemos que tener muros a nuestro alrededor. Cuando Dios le habló a Satanás a cerca de Job, le dijo: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso delante de Dios y apartado del mal?” (Job 1:8). El diablo le dijo a Dios: “¿No le has cercado alrededor él y a su casa y a  todo lo que tiene?”(Job 1:10). Así que el diablo veía toda la muralla que Dios había puesto alrededor de la vida de Job, de este siervo de Dios.

En la vida ministerial tiene que levantarse muros de protección, igualmente en esta Obra del Movimiento Misionero Mundial, los muros tienen que seguir en pie. Los muros de santidad no deben caerse. Dentro del llamado pueblo de Dios se ha colado mucha inmundicia, mucha mundanalidad, y se hace muy difícil distinguir entre los que son de Dios y los que pertenecen al mundo. Sabemos que el pueblo de Dios siempre ha sido y debe ser un pueblo diferente, y tiene que establecerse esa diferencia. Por eso tenemos que seguir edificando el muro de la santidad aunque nos digan anticuados, aunque nos digan fanáticos.

No podemos rebajar las normas de conducta que Dios ha establecido dentro de esta Obra. Preferimos agradar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo guardando su Palabra, no importando los apodos o epítetos que nos pongan, porque es mejor honrar a Dios y a Su Palabra. El Señor ha dicho: “Yo honraré a los que me honran” (1 Samuel 2:30). Dios quiere hombres y mujeres rendidos, dispuestos, y llenos del Espíritu Santo, que proclamen su Palabra tal como Él lo ha dado.

Hay que seguir levantando los muros de la Palabra, siendo luz y testimonio en este mundo. Tenemos que confesar a Cristo con nuestros labios y con nuestros hechos, tenemos que vivir vidas santas por dentro y por fuera.

4. EDIFICÓ TORRES

“Dijo, por tanto, a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres…”(v. 7). Las torres nos hablan de vigilancia.

La torres de la oración. “Velad y orad, para que no entréis en tentación”(Mateo 26:41). “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así(vigilando)”(Mateo 24:46). “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”(1 Pedro 5:8). Cuando descuidamos nuestra vida de oración, en nuestra muralla de protección se puede abrir una brecha por la cual entre el enemigo. Por eso es que tenemos que mantenernos en vigilancia. Las torres no se pueden descuidar, tenemos que seguir edificándolas para la gloria del Señor.

5. PREPARÓ UN EJÉRCITO

“Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos ochenta mil que traían escudos y entesaban arcos, todos hombres diestros” (v. 8). Asa también tenía ejército de hombres diestros que tenían escudos y entesaban arcos. La Iglesia de Cristo es un ejército.

Cuando Moisés fue comisionado para que fuera delante de Faraón, con la orden de dejar en libertad al pueblo de Israel, Dios le dijo a Moisés: “Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos”(Éxodo 6:26). En el libro del Cantar de los Cantares 6:10, refiriéndose a la Iglesia dice: “¿Quién es ésta que se muestra como alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?” (Cantares 6:10).Así que Dios llama a su pueblo mis ejércitos y Dios es llamado en la Biblia: “Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel”(Isaías 47:4).

Somos parte del ejército de Dios. Dice la Palabra que en el ejército de Asa todos eran hombres diestros. En Cantares 3:7-8, leemos: “He aquí es la litera de Salomón; sesenta valientes la rodean, de los fuertes de Israel. Todos ellos tienen espadas, diestros en la guerra; cada uno su espada sobre su muslo”. Sabemos que la espada del pueblo de Dios es la Biblia. Asa tenía un ejército preparado, que tenía que enfrentarse a la resistencia. “Vendrá el enemigo como río, pero el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”(Isaías 59:19). “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado”(Salmo 27:3).

“Y clamó Asa a Jehová su Dios…”(v. 11). Y Zera comandaba un ejército de un millón de hombres el cual superaba en soldados a los ejércitos de Asa, casi los duplicaba, Asa clamaba: “¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar alguna al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y en tu nombre venimos contra este ejército”(v. 11). Aunque el ejército de Asa estaba bien adiestrado y equipado, él no puso su confianza en las armas, ni en los diestros que eran sus soldados, su confianza estaba en Dios. No podemos apoyarnos en nosotros mismos, ni en otros, ni en la política, ni en el mundo tenemos que apoyarnos en Dios. Asa reconoce que el enemigo era poderoso, pero sabía que el Señor era el que peleaba.

He aquí uno de los secretos de la victoria: la confianza en el Señor, Él es el Dios de la victoria. Zera y todos los etíopes fueron aniquilados. Fue una victoria moral, material y económica, regresaron a Jerusalén triunfantes.

La Iglesia tiene el desafío y el reto más grande de la historia. Muchos están siendo vencidos, derrotados ante las fuerzas enemigas; pero como dijera el libro de Hebreos: “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tiene fe para preservación del alma”(Hebreos 10:39).

Estamos en conflicto, en una gran batalla, en una gran lucha; la cual no es “contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Es un ejército poderoso, pero el Cristo de la gloria nos ha proporcionado las armas adecuadas para pelear.

Como Iglesia nos enfrentamos a ese ejército, por eso las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Creemos que Dios nos ha provisto del poder del Espíritu Santo, con los dones milagrosos, los frutos del Espíritu Santo, y el arma defensiva más poderosa de los siglos: la Palabra de Dios.

En medio de este tiempo de conflictos y de muchas dificultades, podemos mantenernos firmes en una vida cristiana de total y constante victoria; porque “esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4) en el Cristo invencible, victorioso. No estamos solos en la batalla, Cristo ha prometido: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20), dándonos siempre la victoria.

El Heraldo de la Fe: Luis M. Ortiz


Siervo del Señor, maestro, periodista, comunicador, escritor y poeta cristiano, Luis M. Ortiz fue el varón escogido por Jesús para difundir su Palabra. Un personaje que recorrió el mundo sin tregua con una misión evangelizadora.
Tenía un carácter reservado,tímido y discreto, pero fue siempre capaz de ser un siervo sacrificado del Señor Jesucristo, invariablemente valeroso. A lo largo de sus casi 78 años de vida, Luis Magin Ortiz Marrero, fundador del Movimiento Misionero Mundial, se convirtió en uno de los más importantes propulsores y difusores de la Palabra de Dios en los tiempos modernos del Cristianismo. Fue capaz de conjugar la prédica precisa con la acción oportuna, de entregar su existencia entera al Todopoderoso, de seguir con firmeza sus principios y de levantar de la nada una Obra que en la actualidad se extiende por todo el mundo.

Nacido el 26 de setiembre de 1918, en la localidad de Corozal, en el norte de Puerto Rico, el reverendo Ortiz entregó la vida en favor de la causa del Altísimo. Apenas a los 10 años de edad, cuando aún residía en la Isla del Encanto, aceptó al Padre Eterno y lo convirtió en su Salvador. Tres años después, iluminado por el Creador, predicó su primer sermón. Luego, al terminar sus estudios secundarios, ingresó a laborar en el diario puertorriqueño El Mundo, donde desarrolló su interés por el periodismo y las comunicaciones. Sin embargo, poco tiempo después dejó todo y se dedicó a estudiar la Palabra de Dios.

Rumbo a República Dominicana
Mientras el pastor Ortiz se instruía en el Instituto Mizpa de San Juan de Puerto Rico, la escuela teológica más antigua del pentecostalismo, su unión al Padre se intensificó. Alguna vez recordó que por esos días Dios ya trataba con él y le marcaba que su destino era ser un “misionero de la fe”. Empero, antes de ello, en 1943, desposó a la hermana Rebecca Hernández Colón y consolidó su vida personal. De inmediato, junto a su esposa, se marchó a la República Dominicana para empezar a darle vida al encargo divino: llevar el mensaje de Dios a todo aquel que ignore la verdad celestial.

Al cabo de un año, el camino que empezó a dibujar el hermano Ortiz en el segundo país más grande del Caribe tomó otro rumbo para hacerse más sólido y glorioso. Así en 1944, tras doce meses de exitosa labor misionera en la República Dominicana, país que por aquel entonces era gobernado a sangre y fuego por el dictador Rafael Trujillo, Dios lo envió a la Isla de Cuba para concretar la expansión del movimiento evangélico en tierras caribeñas. Los frutos no se hicieron esperar. Enseguida, Dios lo bendijo con la construcción de 23 Iglesias y la formación de un cuerpo de obreros de más de 30 hermanos, quienes junto a él trabajaron sin desmayo para la gloria del Señor.

La labor en Cuba
En la Isla de Cuba, a la que sabía que llegaría desde muy joven, el reverendo Ortiz sentó las bases de la evangelización del mundo. Para ello, allí en el archipiélago más conocido del continente americano, recurrió a ingeniosas e innovadoras formas de comunicación para llevar el mensaje cristiano a los paganos. Poco a poco, y guiado por el Espíritu Santo, se transformó en un paladín de la Palabra. Incursionó en la radio, con un programa llamado “Impacto Evangelístico” dedicado por entero a predicar el Evangelio; organizó un sinfín de campañas evangelísticas en carpas ambulantes, fundó un Instituto Bíblico y edificó 60 templos en 16 años de misión evangelizadora.

Hombre bondadoso, humilde, espiritual, santo, firme en sus convicciones y viajero incansable, Ortiz Marrero retornó a Puerto Rico en 1960 por mandato de Dios e intentó, sin éxito, convencer a los superiores de su congregación para iniciar una “Obra Mundial” a favor de Cristo. Mas, con el auspicio del Eterno, estableció la Asociación Misionera y Evangelística Latinoamericana Inc. Institución predecesora del Movimiento Misionero Mundial, y desplegó una labor llena de grandes milagros obrados por el Señor. Además fue en este trayecto que creó, en enero de 1961, la revista que hoy usted tiene entre sus manos: Impacto Evangelístico.

La fundación de la Obra
Sin Iglesia propia, sin medios económicos, sin respaldo de ningún concilio, pero arropado de una fe enorme, al Pastor puertorriqueño le bastaron 3 años para alcanzar el objetivo trazado por el Salvador. Así el 13 de febrero de 1963 fundó en Puerto Rico el Movimiento Misionero Mundial con la visión de brindarle “el mundo para Cristo” y colocó el punto de partida de la Obra. Sobre el tema, alguna vez, confesó: “esta Obra es de Dios y yo no sabía lo que el Señor se proponía. Es con gozo y gratitud que podemos decir que es Dios quien levantó este movimiento, sin nosotros haberlo intentado, ni pensado; con el propósito de devolverle a la obra misionera, y a la evangelización del mundo, el lugar que Cristo le asignó”.

A partir de entonces, desde el empuje y coraje de Ortiz, el nombre de la Obra llegó a millones de personas alrededor del globo terráqueo, se construyeron miles de capillas y templos cristianos, decenas de miles de enfermos fueron sanados, salvados y ungidos del Poder de Dios, se desplegó un trabajo positivo de madurez evangélica, solidez bíblica, estabilidad espiritual, sana doctrina, testimonio limpio y conceptos definidos y transparentes de los valores eternos. Una misión que, con la gracia divina, se mantiene incólume hasta el día de hoy y mira con mucha expectativa el futuro por venir en los tiempos en las que las señales del regreso de Jesús son más evidentes.

Padre de dos hijas, Damaris y Priscila Ortiz Hernández, Luis M. Ortiz Marrero fue continuamente una presencia inspiradora e inculcadora dentro del Movimiento Misionero Mundial en los 25 años que lo presidió y dirigió con acierto y éxito. A lo largo de una carrera que abarcó un cuarto de siglo fue líder, guía, predicador, organizador, testificador, adalid y héroe de la fe. Su presencia activa, que supo llegar a 47 países, sobrevive entre nosotros pese a su partida el 25 de septiembre de 1996, en la víspera de su natalicio número setenta y ocho, cuando Dios lo convocó a su reino y lo alejó de la vida terrenal. El final ideal para una existencia dedicada por completo al Señor.

Un comunicador innato
Luis M. Ortizno sólo fue un gran heraldo de Dios. Se destacó, también, en el mundo secular por sus innegables dotes de gran comunicador social. Periodista serio y mesurado, poeta agudo e ingenioso, con más de doscientas poesías escritas, locutor prolífico y multifacético, creador de los mejores programas radiales cristianos, prosista profundo, claro y comprensible, tuvo en la Palabra su trampolín ideal para escapar al anonimato y llevar sin escalas el mensaje redentor del Rey de Reyes por los cinco continentes.

Sin embargo, más allá de sus innumerables condiciones profesionales, el Rev. Ortiz pasó a la historia de las comunicaciones merced a su quehacer periodístico desplegado a través de las páginas del mensuario “Impacto Evangelístico”. Fue en la publicación oficial del Movimiento Misionero Mundial, encargada de difundir el trabajo evangelístico y misionero, donde su interminable producción se desarrolló sin reservas y permitió que millones de almas desesperadas encontraran el camino a la redención y la vida eterna.

Heroe de la fe: Luis Monge Salazar


El Pastor Luis Monge Salazar, un incansable difusor del cristianismo. Inspirado por Dios, al que dedicó más de la mitad de su vida, promovió y consolidó la Obra del Movimiento Misionero Mundial en Costa Rica y Panamá hasta la misma víspera de su partida al encuentro con el Señor.
El Pastor Luis Ángel Monge Salazares desde hace mucho una prueba de fe en Cristo cuya trascendencia se mantiene intacta, sin importar que 42 meses atrás se fuera al encuentro con el Creador. Su abnegada labor a favor de la evangelización y la difusión de la Palabra de Dios, en Costa Rica y Panamá, sobrevive más allá de su presencia física. Un trabajo increíble que permitió, además, la consolidación de la presencia del Movimiento Misionero Mundial en dos de los países más importantes de América Central. Testimonio de una existencia dedicada por completo a los caminos del Señor.
Nacido el 11 de noviembre de 1924 en Alajuela. Monge Salazar fue durante gran parte de su vida un versátil músico, que tocaba con eficiencia el acordeón, los teclados y la guitarra; y un dedicado y laborioso barbero. Sin embargo, a la edad de 40 años conoció a Jesucristo, en una campaña evangelística, y de inmediato cambió el arte y las tijeras por las Sagradas Escrituras y el amor a Jesús. De este modo siguió los pasos a su esposa, Adilia Mitchel Cruz, quien un tiempo antes se había unido al cristianismo.
Un año después, en 1965, el Reverendo Monge conoce y escucha la poderosa prédica del Pastor Luis M. Ortiz, fundador del MMM, y se incorpora, junto a otras 80 personas, a esta congregación en el inicio de la expansión mundial de la Obra. Con el paso de los años, en 1968, emigra a Nueva York y labora por un tiempo en la Iglesia Juan 3:16, del Bronx, y es allí donde la Divinidad lo llama al camino de la evangelización. Un día, a la hora de la oración, el Espíritu Santo le habla, a través de un hermano, y lo convoca al ministerio diciéndole: “tengo una gran misión para ti en tu propio país”. De inmediato, regresa a Costa Rica y se convierte en colaborador estrecho del Pastor Fernando Prada.
Tras su retorno a Centroamérica, en 1969, fue nombrado Pastor por el Misionero Teodoro Marrero y enviado a la provincia de Limón, en el extremo oriental de la patria costarricense, donde inició su gran ministerio dentro del MMM. Hasta ese lugar, de clima tórrido, se marchó sin su familia y con el único propósito de asegurar la existencia de un templo integrado por apenas cinco miembros. En medio de ese punto de la geografía mundial, considerado como la “Perla del Caribe”, Monge atravesó innumerables tribulaciones económicas pero, protegido por Dios, salió victorioso y difundió la doctrina cristiana con marcado éxito.
Pero no sólo en su terruño Monge abrió terreno para el Todopoderoso. Su tesón sembró la llama de la esperanza evangélica en Panamá a finales de la década de los sesenta. En el poblado de Guabito, provincia de Bocas del Toro, lugar fronterizo entre suelo panameño y costarricense, instaló las bases de otra nueva sede internacional del Movimiento Misionero Mundial. La Obra fue supervisada por él desde Costa Rica en sus primeros cuatro años de existencia.
Con los años, y luego de una fructífera labor en Limón, el Reverendo Monge recibió en 1972 el encargo de presidir la Iglesia Central del Movimiento Misionero Mundialen San José, la capital de Costa Rica. En el camino quedaría como legado un templo fortalecido y tres “Campos Blancos”, nuevas iniciativas de fe, como mejor señal de su compromiso con la Obra del Señor. De ahí en adelante, y bajo su impulso, el cristianismo comenzó a tener gran auge dentro la sociedad costarricense. Nuevos “Campos Blancos” se aperturaron y se edificaron incontables Iglesias. Debido a ello, y como mérito a su labor, llegó a convertirse en Supervisor del MMM en todo el territorio de su país de origen.
Monge Salazar supervisó la Obra del Movimiento Misionero Mundial en Costa Rica por espacio de 19 años y desarrolló una labor eficaz y fecunda. Bajo su dirección la Obra creció, maduró y se extendió por todo el suelo costarricense y alcanzó las siete provincias en que está dividido este país. Fiel a su compromiso con el Altísimo, el hermano ingresó sin miedo a cantones, distritos, barrios y caseríos con el único propósito de llevar el mensaje de salvación a todos los necesitados y sedientos del Señor.
Sin importar su comodidad, el Pastor Monge se entregó al servicio del Señor transitando por caminos seguros, montañas escarpadas, sendas pequeñas y barrancos peligrosos. También supo viajar a caballo y a pie, caminando horas y horas, bajo el inclemente sol del Caribe. Fueron muchas vicisitudes más, pero siempre las superó con la frente en alto y la mano firme. Su empuje abrió surcos vastos para una buena siembra de la bendita y divina Palabra de Dios. Con una ayuda idónea que el mismo Señor le proveyó, una mujer virtuosa, humilde y sencilla llamada Adilia Mitchel, quien siempre supo animarlo en todo momento.
El 23 de marzo de 1991, en un culto especial llevado a cabo en la Iglesia de La Valencia de la provincia de Heredia, Monge dejó el cargo de Supervisor del MMM en Costa Rica. El acto contó con la asistencia del Supervisor de Centroamérica, Reverendo José Soto y algunos otros líderes del Movimiento Misionero Mundial y se efectuó en medio de la gran expectativa de la comunidad evangélica. Al final de su extensa supervisión se contabilizó alrededor de 90 iglesias establecidas en toda Costa Rica y unos 40 “Campos Blancos” a lo largo de casi dos décadas de abnegado servicio religioso.
El hermano Monge y su esposa, junto a sus 7 hijos, después de entregar la supervisión fueron inspirados por Dios para levantar una nueva Obra en la capital de su país. De inmediato, y ante la incredulidad de muchos, pero fortalecido en su pasión evangelizadora, edificó una Iglesia en el centro de San José de Costa Rica llamada Centro Evangelístico del MMM. En ese templo pastoreó por espacio de 14 años, hasta que debido a su avanzada edad, y aquejado por problemas en su salud, se retiró de la vida pública y empezó a congregar en la Iglesia central para dar fe viviente de la gloria del Señor.
Sobre el final de su existencia, en una mesa redonda, en la que reunió a su esposa y sus hijos, el hermano Monge reveló el 15 de diciembre de 2007 que había llegado el fin de su trabajo en la tierra. Y aunque su familia entera pensó que se trataba de una broma, el hombre de carácter amable dijo aquel día con firmeza que Dios “había tratado con él” y que se encontraba listo para reunirse con el Señor. En seguida, 72 horas más tarde, mientras conversaba con su consorte su corazón dejó de latir y pasó a la presencia de Jesús. Tenía 83 años, se veía macizo y entero, pero este gran hombre de Dios ya había separado una cita eterna con Cristo.

Testimonio: Wilfredo González Medina


Los juegos de azar, el dinero fácil… Wilfredo González Medina se había mudado a los casinos. Empezó a rematar objetos de su propio hogar. Convertido en ludópata olvidó toda responsabilidad. Pero pudo ser rescatado con la Palabra del Señor.
Podría decir que sólo le faltó apostar su alma.Las máquinas tragamonedas se habían convertido en una obsesión donde depositó mucho dinero y gran parte de su vida. “Era un adicto”, reconoce hoy Wilfredo González Medina. Y lo fue hasta que una intervención divina cambió aquella existencia extraviada. “Mi salvación fue una campaña evangelística”, recuerda.
 Hace 21 años González Medina asistía diariamente a diversas casas de juegos de azar. Puso en riesgo el salario mensual, el vicio atrapó por completo al hombre débil y pecador. Se convirtió en un ludópata. “Derrochaba hasta el último centavo para tratar de llevarme el premio mayor. Nunca lo gané, al contrario mi vida se desgastaba hasta el amanecer cada vez que jugaba. Al final nunca recuperé lo perdido”. Hoy todo está en ese pasado del cual escapó apoyado por el Señor. A los 51 años cuenta su historia acompañado de su esposa Betty, la mujer que toleró pacientemente toda aquella época.
González Medina trabajaba como agente de seguridad. Su incursión al mundo de las apuestas empezó a los 29 años. Su jefe y sus compañeros fueron quienes empezaron a tentarlo para ganar dinero fácil. Tuvo la suerte de principiante, creyó que sería así toda la vida, pero lo único que consiguió fue jugarse el amor y la seguridad de su familia profanando sus ahorros.
“No sé por qué me despertó la ambición, porque siempre he trabajado duro, no me gustaban las cosas fáciles”, asegura. Su convivencia con la escasez provino desde su infancia, en el departamento de Piura, al norte del Perú. Luego al emigrar al puerto del Callao, muy cerca de Lima, no cambió su situación, al contrario aprendió a compartir su educación limpiando los extensos pasadizos del cementerio Baquijano y Carrillo junto a otros niños de su edad.
La mentira permanente
“Primero iba a los casinos como una forma de entretenerme, pero luego ya era una rutina y finalmente una necesidad”, dice y agrega: “Con el tiempo me fui sumergiendo más en el vicio, cuando reaccioné ya estaba perdido y no encontré más refugio que esos locales nocturnos”.
El dinero resultaba insuficiente cada noche, preso de la desesperación procedió a sustraer objetos de su domicilio, hizo lo mismo en su centro de trabajo. Pero las evidencias salieron a la luz y acabó despedido en el acto. En su hogar nadie se daba cuenta aún de lo que vivía.
Haber servido tres años en las fuerzas armadas y tener una disciplina militar no evitaron que cayera en esa licenciosa existencia. “Mentía con facilidad. Al llegar a mi casa me arañaba el cuello, me rasgaba la camisa o el pantalón para aparentar que me habían robado, cuando la verdad era otra”, confiesa.
Hace 16 años que imparte la Palabra de Dios como pastor de la Obra en el distrito de Ventanilla, en Lima. Sin embargo, considera una tarea inconclusa anunciar el Evangelio a personas que padecen de este trastorno. “El diablo me engañó por tanto tiempo, haciéndome creer que podía recuperar todo lo que apostaba, por eso la obsesión de permanecer allí a pesar de saber que no ganaba”. Sentía que estaba en un pantano y solo Cristo pudo liberarlo de esa dominación, cuando procedió al real arrepentimiento de sus culpas.
“¿Qué haces aquí? ¡Cuida tu vida! ¡Cuida a tu familia!”, le increpó el Señor un año antes que encontrara su resguardo espiritual. Pero él, aun sometido a la ludopatía, hizo omisión de aquella voz que lo invitó a la reflexión. “Nuestro Señor se duele del pecado, sobre todo cuando no le obedecemos. Lamentablemente no escuché la voz de Dios a tiempo y todo me fue mal”, expresa Wilfredo, quien agotado de esta vida, tuvo el suicidio como una opción. Fue su madre, quien conocía de sus desdichas, la mujer que contempló en la oración el secreto de la liberación.
El mensaje salvador
Colocar la mirada en el amor indescriptible del Altísimo fue para este hombre la postura más decisiva que cambió el futuro eterno de su alma. Su acercamiento al Señor fue a través de un tratado que llegó a sus manos. Era una invitación a una campaña evangelística y además unas reflexiones sobre una agonía similar a la suya. Con poco valor y mucha ansiedad acudió al evento. “Cuando estuve en medio de la gente hubo una lucha espiritual en mi interior. Escuché una voz que me inquietaba y me pedía salir de allí, pero había otra que me persistía para quedarme. No sabía qué hacer en ese momento, pero me quedé, escuché la Palabra de Dios y le entregué mi vida a Cristo”, recuerda.
El nuevo amanecer que experimentó en aquella cruzada enrumbó su vida. Alude con lágrimas la misericordia del Todopoderoso que lo liberó de esta atadura espiritual. Su paso a la reconciliación familiar se dio inicio. La mentira terminó. “Desde ese momento entendí que hice mucho daño a mi familia moral y económicamente. Antes no supe cómo decirles en qué gastaba el dinero, pero con el Señor en mi corazón confesé todo”, relata.
Han transcurrido 16 años de esa experiencia gloriosa, en que Wilfredo, limpiado de sus delitos, santificado por la Palabra, no frecuenta más esos recintos de perdición. Al contrario, predicar incesantemente el Evangelio se ha convertido en parte de su vida diaria. Instruir la mejor manera de enfrentar las tentaciones es su estandarte. “El Espíritu Santo siempre ha conducido mis pasos; diciéndome por dónde he de ir y no tropezar nuevamente con el vicio. Dios ha sido generoso conmigo”, reconoce.
Indicadores de adicción al juego
La Asociación Americana de Psiquiatría precisó en 1995 que hay juego patológico cuando se dan al menos cinco de estas circunstancias:
•Preocupación por el juego (por ejemplo, idear formas de conseguir dinero para jugar).
•Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
•Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.
•Inquietud o irritabilidad cuando se intenta interrumpir o detener el juego.
•El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas.
•Después de perder dinero en el juego, se vuelve a jugar para intentar recuperarlo.
•Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación en el juego.
•Se cometen actos ilegales como falsificaciones, fraude, robo o abusos de confianza para financiar el juego.
•Se han puesto en riesgo o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo u oportunidades profesionales por causa del juego.
•Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la situación financiera causada por el juego.
Qué hacer ante la ludopatía
•  Si existen indicios razonables de juego patológico, acudir a profesionales especializados y también a asociaciones de autoayuda para las ludopatías.
•  Normalmente un ludópata no puede dejar de jugar sin recibir ayuda, por mucha fuerza de voluntad que tenga.
•  La ludopatía rara vez tiene una sola causa o circunstancia. Requiere de la intervención de especialistas de la psicología para diseñar el proceso de deshabituación.
•  Es frecuente que el ludópata tenga una personalidad inmadura, miedos, sentimientos de inferioridad y falta de responsabilidad.
•  Como una de las características del ludópata es la impulsividad, la intervención consistirá en una reestructuración de la personalidad, que le permita afrontar situaciones difíciles, tolerar la frustración y aprender a fijarse límites.
•  Además debe intervenirse en el entorno familiar o social, como en cualquiera otra adicción.
•  La familia debe entender que se trata de una enfermedad y asumir la responsabilidad de acompañar y ayudar al paciente en el proceso de deshabituación.
•  Y la prevención. Es importante que los hijos no oigan frecuentemente que una lotería o un juego solucionarían nuestras vidas. Deben saber desde muy pequeños que con los juegos de azar siempre se acaba perdiendo.

Testimonio: Javier Oblitas y María Gastelú

  Una pareja salvada del mundo del hampa
Él era un asaltante desalmado. Ella una carterista amante de la violencia. Ambos se convirtieron en una pareja que sobrevivió en la delincuencia extrema. Pero el poder infinito de Dios reconstruyó sus vidas y rescató una familia para ponerla al servicio del cristianismo.
Eran un avezadoy letal dúo de ladrones. Sus días transcurrían por las calles de la ciudad de Lima entre fechorías y asaltos. Javier Oblitas Pinche y María Gastelú Dipas pasaron años entre el más perverso estilo de vida y la delincuencia extrema. Su actual testimonio demuestra la transformación de un andar errado y perverso por una existencia honrada, abocada hoy al servicio de Dios.
La existencia de Javier, nacido el 4 de noviembre de 1968 en Tacna, muy cerca de la frontera con Chile, estuvo marcada desde la niñez por el delito. Apenas ingresó a la escuela primaria, y en medio de una infancia dura, se dedicó a robar a sus indefensos compañeros de clases. El precoz ladronzuelo se apoderaba de trompos, canicas y juguetes. Sus fechorías, conforme fue creciendo, se hicieron cada vez más llamativas. Sus oscuras habilidades, potenciadas por sus “dedos de seda”, le permitieron sustraer mochilas, relojes, dinero y hasta robar a sus maestros.
De aquellos días en Tacna hoy narra Oblitas: “nadie me enseñó a robar, a mí me nació robar porque siempre desde chiquito sacaba la plata a mis padres, en especial a mi papá cuando se encontraba borracho. Así me inicié en este mundo de la delincuencia. Mi abuela, quien era la encargada de mi educación, nunca supo corregir mi mala conducta. Así que con rapidez me convertí en un precoz delincuente”.
Mientras tanto, en Lima, María transitaba un camino igual de oscuro. Hija primogénita de un hogar roto, nacida el 6 de mayo de 1976, presenció desde siempre peleas y diferencias en su hogar. Desprovista del cariño y protección de sus padres, y residente del populoso distrito de La Victoria, formó su personalidad en medio de asaltos y violencia callejera. Para ella la honradez, las buenas costumbres y el amor a Dios jamás fueron algo para tomar en cuenta. Pasó, sin escalas, de su casa a las calles y de allí a la delincuencia a la velocidad de un Boeing.
“Robaba por necesidad”, explica María, “porque mi padre nunca se preocupó por el sostenimiento de la casa. El siempre andaba tomando y peleando con mi madre. Y nunca nos daba lo que necesitábamos para subsistir.  Así que como hija mayor tuve que salir a las calles a buscar dinero para el sostenimiento de mis menores hermanos. Me refugié en la rebeldía y las fechorías por falta de apoyo familiar. De esa forma traté de suplir las necesidades emocionales y afectivas que como toda niña tenía por aquellos días. La calle fue mi mundo y mi escuela. Allí me hice mujer mientras robaba y recorría un sendero dañino”.
Almas gemelas
Esta pareja, que transitó por caminos paralelos, y con una niñez igual de desprolija, se conoció un día. Fue cuando Javier, luego de amasar en Tacna un prontuario delictivo grueso y pasar por el ejército peruano para “reencaminar” su vida, llegó a Lima a inicios de los años 90. Se instaló en los arenales del distrito de Villa María del Triunfo, al sur de Lima. Acudió a una fiesta y conoció a una joven María, una experta peleadora callejera y hábil ladrona. Se juntaron dos mundos semejantes, unidos bajo un mismo objetivo y modo de vivir: la delincuencia.
Javier, quien lleva en el cuerpo un sinfín de recuerdos eternos de su pasado, relata aquel momento: “tengo marcas en mi cuerpo, de bala, de cortes con cuchillo. Todo eso fue porque estuve metido en la delincuencia desde chico. Mi padre me dejó para irse con otra mujer y nunca me dio un buen ejemplo, por eso crecí robando. Y luego conocí a María, mi esposa, que también se dedicaba a la delincuencia, entonces mis fechorías se incrementaron. Y es que encontré en ella mi socia ideal. No sólo fue amor lo que nos unió. Desafortunadamente, la mala vida en la que estábamos envueltos fue determinante para que nos juntáramos”.
En el transcurso de su relato, Oblitas, acompañado de María, también repasa los primeros años de convivencia. Junto al taxi que hoy maneja y gracias al cual “saca adelante a su familia”, habla sin complejos y refiere: “ambos tuvimos que afrontar los gastos del hogar que formamos y para ello no hicimos otra cosa que robar y delinquir. Desde el inicio trabajamos en pareja y nos valimos de diversas artimañas para aprovecharnos de personas incautas que caían en nuestras manos. Ella distraía a la gente con cualquier situación. Yo aprovechaba las circunstancias y robaba todo lo que encontraba a mi paso. Así nos convertimos en una pareja muy temida”.
Conforme sus métodos para hurtar y robar se perfeccionaban, María y Javier fueron incubando en su casa una maraña de problemas que los condenó a vivir como “perro y gato” y sin la protección del Todopoderoso. Ella dice: “después de robar juntos, al llegar a casa, nos peleábamos por cualquier tontería. Nuestras disputas eran terribles. Los golpes e insultos de todo calibre retumbaban por toda la casa. Era tal nuestra inconsciencia, a pesar de haber venido de hogares problemáticos, que no sentíamos vergüenza de agarrarnos a puño limpio delante de nuestros propios hijos”.
El poder salvador
Javier, que ahora profesa la fe cristiana junto a su esposa, evoca que ellos no sólo eran delincuentes, también vivían en medio de lo pagano y entregados por completos a la adoración de imágenes. “Antes de robar nos encomendábamos al Corazón de Jesús para que nos protegiera y no nos detuviera la policía. Pero lo más grave de nuestro desconocimiento de la verdad de Dios fue que, en determinado momento, creíamos con firmeza que el Señor era el culpable de todas nuestras disputas y le rogábamos a todas las imágenes que encontrábamos para que nos ayuden a mejorar nuestras vidas”.
En este periodo oscuro de sus vidas, a un paso de la separación por diferencias insalvables y luego que ella intentara asesinarlo, Jesús tocó la puerta de sus corazones y arribó a su presente. Todo aconteció a mediados de 2005, gracias a que un buen vecino les llevó la Palabra del Creador e iluminó sus existencias con las Sagradas Escrituras. De inmediato empezó una transformación milagrosa que restauraría a esta pareja y los libraría del pecado. Atrás quedarían los días de robos y violencia. Una vida nueva llegó de la mano de Cristo y Javier y María no dudaron en seguir al Todopoderoso.
Hoy ambos convertidos en criaturas nuevas bajo el evangelio recuerdan su llegada al cristianismo y no dejan de sonreír ante una historia que se transformó en redención y perdón. Al lado de la menor de sus cinco hijos, y mientras no paran de hablar del poder restaurador de Dios, agregan en el final de su testimonio que: “le agradecemos infinitamente a Jesús el cambio que obró en nuestras vidas. Como está escrito en la Biblia, el cambio hecho en nuestras vidas, que no pudo ser resuelto por estrategias humanas, fue resuelto por el poder de Dios quien nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho sino por su misericordia”.
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viernes, 18 de noviembre de 2011

Testimonio: Luis Estrada Rospigliosi

                                                “El alcohol y las mujeres eran mi adicción”

La acelerada y descarriada cotidianidad marcaron sus primeros años de existencia. El licor y las jóvenes compañías lo seducían. Su matrimonio naufragaba, pero Dios lo rescató. Hoy Luis Estrada es un hombre nuevo, un pastor que predica la Palabra en Puno, al sur del Perú.
Luis Estrada Rospigliosivivió en el pecado cerca de 20 años. Sus días transcurrieron entre el alcohol, las mujeres, las fiestas y el adulterio. Toda una vida de pecados en la que los excesos siempre estuvieron a la orden del día. Una cadena de errores que lo colocaron al borde del divorcio. Sin embargo, a este hombre, de gran éxito profesional, que sentía una debilidad extrema por las jovencitas, el Todopoderoso lo recuperó de esa existencia oscura y lo restauró cuando conoció la Obra Señor.
Antes de que Dios cambiara su vida, Luis Estrada, un cirujano dentista muy respetado en la ciudad de Arequipa, la segunda urbe más poblada del Perú,  tenía un sinfín de características mundanas y terrenales. Ahora desde el departamento de Puno, donde trabaja en la actualidad a favor del Señor como Pastor del Movimiento Misionero Mundial, se transporta en el tiempo y esboza su pasado: “yo era pecador, un gran pecador. Me gustaba el alcohol, las mujeres y salir a bailar siempre. Las borracheras y escapadas nocturnas eran muy comunes en mi vida. Por lo menos dos veces por semana tenía que salir a divertirme. Así puse en peligro mi matrimonio y condené a mis hijos y a mi esposa a una vida de sufrimientos y dolores”.
Estrada Rospigliosi nació en la localidad de Juli, un poblado del altiplano de Puno, hace 60 años y hace 16 que entregó su vida a Dios. Durante mucho tiempo creyó que era un hombre común y corriente más, uno de tantos seres humanos que van rodando por el mundo, con una existencia normal y al amparo de una sociedad donde la diversión y el hedonismo son tan usuales como respirar o dormir. Al respecto, Estrada sin vergüenza cuenta que: “estudie para ser cirujano dentista en la Universidad San Agustín de Arequipa y desde que comencé a trabajar me gustó la vida disipada”.
El pecado puede ser rastreado, con sencillez, a lo largo de la biografía adulta de este ciervo de Jesucristo quien revela que: “previamente a conocer la Obra del Movimiento Misionero Mundial yo tenía un matrimonio destrozado. Andaba con una y otra mujer, a las que conocía en mi consultorio, y debido a ello los problemas conyugales no me dejaban tranquilo y eran constantes, con gritos e insultos, y así fue por espacio de 20 años. Miraba una mujer y me entraban ganas de estar con ella y no paraba hasta conseguirlo. Cometí mucho adulterio porque desconocía el pecado y la fe en Jesús. Era una especie de adicción”.
En la actualidad, entregado en cuerpo y alma a Cristo, Luis Estrada mira con pena y tristeza esas andanzas, esas debilidades que casi destruyeron su hogar, y un gesto de disconformidad se esboza en su rostro antes de afirmar que: “cuando comencé a trabajar llegué al pueblo de Acarí, un poblado de costumbres paganas y mundanas, y allí estuve solo, sin mi mujer, por un tiempo. Fue en ese lugar que me metí, como jugando, en el alcohol y las fiestas y me fui desbordando cada vez más. Conocí muchas mujeres, chicas que llegaban a practicar odontología, y me divertía hasta el extremo. Para mí era normal. Pensaba que si todos los hombres lo hacían porque yo no podía”.
Siete años después, luego que su mujer descubrió sus pecados, y de retorno a Arequipa, trató de recomponer su relación conyugal, sin embargo, todo continuó igual. “Pensé que al llegar a Arequipa iba a encontrar la tranquilidad que tanto ansiaba. Pero todo no fue más que una ilusión. Empecé a trabajar en un centro de salud y a conocer a muchas mujeres y volví a lo mismo. Fue muy triste porque nunca me faltó nada en lo económico. Tenía buena posición. Mis tres hijos iban a los mejores colegios. No nos faltaba nada, pero la felicidad no existía. Perdí el respeto por los míos y la cosa se fue haciendo cada vez más grave y complicada”.
Así pasaron 13 años, en medio de una existencia caótica, en la que a la combinación poderosa de mujeres y alcohol se le sumó la “pasión” del fútbol, y según refiere el Pastor Estrada Rospigliosi llegó un momento en el que estuvo a un paso del divorcio. Sobre el tema cuenta: “llegó un momento en que la situación fue insostenible. Éramos dos personas que vivíamos en la misma casa, pero ya no compartíamos nada por culpa de mis pecados. Entonces fue que buscamos alguna solución para nuestro problema. Recurrimos primero a un psicólogo, luego a un sacerdote, y al final llegamos hasta donde un abogado que nos recomendó separarnos”.
Entonces en 1995, mientras pensaba abandonar a su familia y marcharse a la Argentina con una mujer con la que salía, ocurrió algo impensado en su vida y Dios llegó a su camino de la forma menos esperada. Luis Estrada apunta que: “el Señor utilizó a una joven que conocía para llevarme su Palabra. Ella, una muchacha simpática, había sido mundana y se había convertido al evangelio. Llegó a mi consultorio y me habló de Cristo. Así estuvo esa muchachita, llamada Lourdes, durante un mes invitándome a la Iglesia del Movimiento hasta que le di una fecha por decir y para salir del paso y sin ningún ánimo de querer ir”.
Luego, todavía viviendo en el pecado, para el hermano Estrada llegaría la fecha pactada y se vería obligado a honrar su palabra empeñada. Con lujos de detalles y como si el acontecimiento hubiera sido ayer, relata: “fue un viernes que para mí era sagrado y lo destinaba a salir a tomar con mis amigos. Sin embargo, mi secretaria me recordó que había quedado con la hermanita en conocer el Templo y debía ir. Allí fue que mi corazón me dijo que tenía que ir. No lo pensé dos veces y me fui con todos mis amigos y escuché la prédica del Pastor Josué Ascarruz, que habló de los adúlteros y Dios me tocó y me entregué a él”.
Tras su conversión la transformación llegaría de inmediato a la vida de Estrada Rospigliosi. Así refiere que: “desde ese momento ya no asistí a fiestas, no tomaba con amigos. Sentía que no podía probar alcohol. El olor de la cerveza y cigarros me hacían daño. Empecé a ir con frecuencia a la Iglesia, leer la biblia y llegar sobrio a mi casa todos los días. Hasta que un día mi mujer, después de que hablé con uno de mis hijos sobre mis cambios y el poder de la Palabra de Dios, me recriminó y me dijo que no metiera a Jesús en mis cochinadas, pero yo le dije mi verdad y le conté que el Señor me había transformado en un hombre nuevo y diferente”.
Los días del Pastor Estrada, quien pastorea en Puno, se sellaron con la marca imborrable del Altísimo. Repasa esos recuerdos: “nunca más dejé de hablar de Dios. A todo aquel que se me cruzaba le hablaba de su poder inmenso. Les contaba mi testimonio y de cómo Cristo, con su poder infinito, me cambió y me hizo un hombre nuevo. Al año y medio de entrar a la Iglesia me bauticé y después me hice cargo de un anexo llamado Ciudad de mi Trabajo, de la ciudad de Arequipa que, gracias a la oración de todos sus miembros, fue el escenario de un sinnúmero de milagros y sanaciones”.
Si bien Estrada Rospigliosi era feliz en Ciudad de mi Trabajo, gracias a su fe y entrega a Dios, con el correr del tiempo pasó a otro anexo del Porvenir Miraflores de Arequipa, que estaba a punto de ser cerrado y con su labor paciente y la dirección de Jesús se volvió en uno muy concurrido, donde afianzó su obediencia a Cristo. De esa experiencia el Pastor rescata que: “fue muy sacrificada. Cuando llegué al lugar, junto a mi esposa,  apenas eran dos hermanos los que asistían al anexo. Sin embargo, ambos clamamos muchísimo a nuestro Señor y le pedimos que su amor se manifestara a través de la recuperación de su casa. Y así fue que el anexo se recuperó en poco tiempo”.
Ahora, luego de diez años de ministerio pastoral en la Iglesia de Puno, el Reverendo sale a la palestra para brindar un testimonio de fe y conversión en pos de que más almas pecadoras sean rescatadas de las garras del maligno por el Movimiento Misionero Mundial. Con mucho orgullo, y esperanzado en que a través de esta prueba real del poder de Dios los que aún no se entregan a Cristo lo hagan, refiere a los lectores de Impacto Evangelístico que: “Dios lo puede todo. A mí me cambio. Y con Él grandes cosas se pueden. Tengo fe que gracias a mi testimonio los que todavía viven de espaldas al Señor lo busquen y comprueben que él es el único que los puede salvar”. (FUENTE: IMPACTO EVANGELÍSTICO)

Testimonio: Javier Oblitas Pinch y María Gastelú


Una pareja salvada del mundo del hampa


Él era un asaltante desalmado. Ella una carterista amante de la violencia. Ambos se convirtieron en una pareja que sobrevivió en la delincuencia extrema. Pero el poder infinito de Dios reconstruyó sus vidas y rescató una familia para ponerla al servicio del cristianismo.

Eran un avezadoy letal dúo de ladrones. Sus días transcurrían por las calles de la ciudad de Lima entre fechorías y asaltos. Javier Oblitas Pinche y María Gastelú Dipas pasaron años entre el más perverso estilo de vida y la delincuencia extrema. Su actual testimonio demuestra la transformación de un andar errado y perverso por una existencia honrada, abocada hoy al servicio de Dios.
 La existencia de Javier, nacido el 4 de noviembre de 1968 en Tacna, muy cerca de la frontera con Chile, estuvo marcada desde la niñez por el delito. Apenas ingresó a la escuela primaria, y en medio de una infancia dura, se dedicó a robar a sus indefensos compañeros de clases. El precoz ladronzuelo se apoderaba de trompos, canicas y juguetes. Sus fechorías, conforme fue creciendo, se hicieron cada vez más llamativas. Sus oscuras habilidades, potenciadas por sus “dedos de seda”, le permitieron sustraer mochilas, relojes, dinero y hasta robar a sus maestros.
De aquellos días en Tacna hoy narra Oblitas: “nadie me enseñó a robar, a mí me nació robar porque siempre desde chiquito sacaba la plata a mis padres, en especial a mi papá cuando se encontraba borracho. Así me inicié en este mundo de la delincuencia. Mi abuela, quien era la encargada de mi educación, nunca supo corregir mi mala conducta. Así que con rapidez me convertí en un precoz delincuente”.
Mientras tanto, en Lima, María transitaba un camino igual de oscuro. Hija primogénita de un hogar roto, nacida el 6 de mayo de 1976, presenció desde siempre peleas y diferencias en su hogar. Desprovista del cariño y protección de sus padres, y residente del populoso distrito de La Victoria, formó su personalidad en medio de asaltos y violencia callejera. Para ella la honradez, las buenas costumbres y el amor a Dios jamás fueron algo para tomar en cuenta. Pasó, sin escalas, de su casa a las calles y de allí a la delincuencia a la velocidad de un Boeing.
“Robaba por necesidad”, explica María, “porque mi padre nunca se preocupó por el sostenimiento de la casa. El siempre andaba tomando y peleando con mi madre. Y nunca nos daba lo que necesitábamos para subsistir.  Así que como hija mayor tuve que salir a las calles a buscar dinero para el sostenimiento de mis menores hermanos. Me refugié en la rebeldía y las fechorías por falta de apoyo familiar. De esa forma traté de suplir las necesidades emocionales y afectivas que como toda niña tenía por aquellos días. La calle fue mi mundo y mi escuela. Allí me hice mujer mientras robaba y recorría un sendero dañino”.
 Almas gemelas
Esta pareja, que transitó por caminos paralelos, y con una niñez igual de desprolija, se conoció un día. Fue cuando Javier, luego de amasar en Tacna un prontuario delictivo grueso y pasar por el ejército peruano para “reencaminar” su vida, llegó a Lima a inicios de los años 90. Se instaló en los arenales del distrito de Villa María del Triunfo, al sur de Lima. Acudió a una fiesta y conoció a una joven María, una experta peleadora callejera y hábil ladrona. Se juntaron dos mundos semejantes, unidos bajo un mismo objetivo y modo de vivir: la delincuencia.
Javier, quien lleva en el cuerpo un sinfín de recuerdos eternos de su pasado, relata aquel momento: “tengo marcas en mi cuerpo, de bala, de cortes con cuchillo. Todo eso fue porque estuve metido en la delincuencia desde chico. Mi padre me dejó para irse con otra mujer y nunca me dio un buen ejemplo, por eso crecí robando. Y luego conocí a María, mi esposa, que también se dedicaba a la delincuencia, entonces mis fechorías se incrementaron. Y es que encontré en ella mi socia ideal. No sólo fue amor lo que nos unió. Desafortunadamente, la mala vida en la que estábamos envueltos fue determinante para que nos juntáramos”.
En el transcurso de su relato, Oblitas, acompañado de María, también repasa los primeros años de convivencia. Junto al taxi que hoy maneja y gracias al cual “saca adelante a su familia”, habla sin complejos y refiere: “ambos tuvimos que afrontar los gastos del hogar que formamos y para ello no hicimos otra cosa que robar y delinquir. Desde el inicio trabajamos en pareja y nos valimos de diversas artimañas para aprovecharnos de personas incautas que caían en nuestras manos. Ella distraía a la gente con cualquier situación. Yo aprovechaba las circunstancias y robaba todo lo que encontraba a mi paso. Así nos convertimos en una pareja muy temida”.
Conforme sus métodos para hurtar y robar se perfeccionaban, María y Javier fueron incubando en su casa una maraña de problemas que los condenó a vivir como “perro y gato” y sin la protección del Todopoderoso. Ella dice: “después de robar juntos, al llegar a casa, nos peleábamos por cualquier tontería. Nuestras disputas eran terribles. Los golpes e insultos de todo calibre retumbaban por toda la casa. Era tal nuestra inconsciencia, a pesar de haber venido de hogares problemáticos, que no sentíamos vergüenza de agarrarnos a puño limpio delante de nuestros propios hijos”.
 El poder salvador
Javier, que ahora profesa la fe cristiana junto a su esposa, evoca que ellos no sólo eran delincuentes, también vivían en medio de lo pagano y entregados por completos a la adoración de imágenes. “Antes de robar nos encomendábamos al Corazón de Jesús para que nos protegiera y no nos detuviera la policía. Pero lo más grave de nuestro desconocimiento de la verdad de Dios fue que, en determinado momento, creíamos con firmeza que el Señor era el culpable de todas nuestras disputas y le rogábamos a todas las imágenes que encontrábamos para que nos ayuden a mejorar nuestras vidas”.
En este periodo oscuro de sus vidas, a un paso de la separación por diferencias insalvables y luego que ella intentara asesinarlo, Jesús tocó la puerta de sus corazones y arribó a su presente. Todo aconteció a mediados de 2005, gracias a que un buen vecino les llevó la Palabra del Creador e iluminó sus existencias con las Sagradas Escrituras. De inmediato empezó una transformación milagrosa que restauraría a esta pareja y los libraría del pecado. Atrás quedarían los días de robos y violencia. Una vida nueva llegó de la mano de Cristo y Javier y María no dudaron en seguir al Todopoderoso.
Hoy ambos convertidos en criaturas nuevas bajo el evangelio recuerdan su llegada al cristianismo y no dejan de sonreír ante una historia que se transformó en redención y perdón. Al lado de la menor de sus cinco hijos, y mientras no paran de hablar del poder restaurador de Dios, agregan en el final de su testimonio que: “le agradecemos infinitamente a Jesús el cambio que obró en nuestras vidas. Como está escrito en la Biblia, el cambio hecho en nuestras vidas, que no pudo ser resuelto por estrategias humanas, fue resuelto por el poder de Dios quien nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho sino por su misericordia”.


jueves, 17 de noviembre de 2011

Trabajando en las carceles del peru

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VISITA ALA CARCEL DE HUARAZ
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Durante la gloriosa confraternidad nacional en Huaraz,  una delegación de pastores y hermanos entraron a la cárcel de dicha ciudad que cuenta a su vez con 586 internos, teniendo un poderoso culto dentro del recinto penitenciario, siendo de grande bendición para los presos y hermanos que están dentro de dicho  lugar. El mensaje de la palabra de Dios  viene al cansando a muchas vidas dentro de las cárceles de todo el Perú, impactando con un testimonio de  verdadero cambio en Cristo Jesús señor nuestro, sus oraciones Dios les bendiga.
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CAMPAÑA EN LA CARCEL DE IQUITOS
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El día Jueves 18 de Agosto y el viernes 19, se realizara una Campaña Evangelística en el Penal de Huayabamba en Iquitos con una población de 913 internos varones y 60 mujeres, dicha campaña estará presidida por el Pastor Teófilo Estrada y Hermanos ex internos del Penal de Lurigancho, de esta manera se sigue trabajando llevando la Palabra de dios en todas las cárceles del Perú;  seguros de la victoria que nuestro Señor Jesucristo dará asu Iglesia, estaremos informando con mas detalle los días del evento. Muchas bendiciones

VISITA ALA CARCEL YANAMILLA  EN AYACUCHO
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Ubicado en la parte interior del Perú en la provincia de Huamanga – Ayacucho , el penal de Yanamilla, cuenta con 1,784 internos, situación por lo cual  iglesia del movimiento misionero mundial, con el permiso de las autoridades celebro una campaña dentro de la cárcel, siendo asi de bendición para este lugar donde muchas vidas alcanzaron la luz de Cristo.
En dicha visita contamos con la participación de nuestro querido pastor Teófilo Estrada Maíz y el presbítero de la zona el Rev. Teódulo Ramírez, acompañado con un grupo de pastores y hermanos de Lima.

VISITA ALA CARCEL DE PUNO
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El jueves 25  a las 11:00 am se realizó una visita a los penales  de La Capilla y  de Yanamayo en Puno. En horas de la tarde se efectuó un culto especial en el Teatro Municipal de Juliaca. Así mismo, se llevó a cabo un viaje misionero con los pastores de presbiterio 31 de la región del altiplano junto al pastor Teófilo Estrada, llegado desde  Lima, quien estuvo acompañado de un grupo de hermanos, ex internos de distintos penales de la capital peruana.Debemos recordar que se hizo un recorrido evangelizador en el Penal Challapalca, situado entre Puno y Tacna a unos 4 500 metros sobre el nivel del mar, donde se encuentran recluidos presos de alta peligrosidad. Este reclusorio fue cerrado en el 2003 y reabierto en el 2007. Actualmente alberga a 104 reos.

VISITA ALA CARCEL DE CUZCO
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Este 6 de agosto el Rev. Teófilo Estrada Maíz acompañado del general en retiro Juan Gonzales y un grupo de pastores y hermanos ex presos de diferentes cárceles visitaron la cárcel de Cuzco , siendo de grande bendición a muchos presos, que escuchando la poderosas palabra de Dios y los testimonios de cambio de nuestros hermano decidieron entregar su vida a Cristo quien da la libertad del alma, la gloria sea a nuestro Dios.